El país despide a uno de sus grandes visionarios: José María Acevedo, fundador de Haceb.
Más que un empresario, fue un líder que convirtió la perseverancia, la fe en el trabajo y la innovación humana en un legado que marcó a Colombia. A sus 106 años, su historia resume las premisas de un liderazgo que no envejece.
Estas son las cinco apuestas que definieron su forma de liderar y que hoy siguen siendo guía para quienes creemos en construir país desde la empresa.
- Liderar con las manos, no solo con la cabeza
Desde el taller hasta la gran fábrica, José María Acevedo nunca se despegó del oficio.
Creía que el liderazgo empieza cuando el líder conoce el proceso, se ensucia las manos y aprende con su equipo. Liderar no es mandar: es comprender.
- Pensar en décadas, no en trimestres
Mientras otros soñaban con vender más, él soñaba con permanecer.
Haceb nació en 1940 y se sostuvo más de ocho décadas gracias a la disciplina y la visión de largo plazo.
Su legado demuestra que la constancia es la forma más silenciosa de la grandeza.
- Innovar con propósito
Su innovación no fue tecnológica por moda, sino humana por necesidad.
Transformó un taller de reparaciones en una fábrica nacional de electrodomésticos, pensando siempre en mejorar la vida del hogar colombiano. Innovar es servir mejor.
- Poner a las personas en el centro
Don José María no hablaba de “recursos humanos”, hablaba de familia.
Recorría la planta, saludaba a los empleados por su nombre, celebraba los cumpleaños y escuchaba sus ideas. Un verdadero líder no construye empresas, construye comunidades.
- Aprender toda la vida
A los 100 años seguía activo, curioso y agradecido. Recibió reconocimientos y títulos honoris causa sin perder su sencillez. Su ejemplo enseña que la mente que sigue aprendiendo nunca envejece.
José María Acevedo nos recuerda que el liderazgo no se mide en títulos ni en utilidades, sino en el impacto que deja en las personas.
Su historia es una hoja de ruta para quienes creemos que los negocios también pueden ser un acto de amor por Colombia.
Julián Ceballos – Columnista