El Metro celebra 30 años con récord de usuarios y planes para duplicar su cobertura regional

A las 4:00 de la tarde del 30 de noviembre de 1995, cuando el tren blanco y verde abrió sus puertas entre Alpujarra y Parque Berrío, Medellín no solo estrenó un sistema de transporte: estrenó esperanza. Aquella tarde, en una ciudad que cargaba todavía el ruido de los peores años, el Metro comenzó a moverse como si jalonara también la posibilidad de un futuro distinto. Treinta años después, ese sonido metálico que retumba suave en los rieles es parte natural del paisaje, un latido que acompaña la vida de más de 1.100.000 viajeros diarios.

En tres décadas, la red ha permitido 5.554 millones de viajes, un número tan descomunal que alcanza para imaginar a cada colombiano abordando el sistema más de cien veces. Algo impensable cuando, en 1995, apenas 120.000 personas usaban el Metro cada día.

Hoy, el sistema ya no es solo un par de líneas férreas. Es un entramado de 12 líneas comerciales, que mezclan cables que trepan montañas, un tranvía que recuperó antiguas calles y rutas de buses que expanden la malla. Son 85,12 kilómetros que atraviesan el Valle de Aburrá como una columna vertebral que no solo mueve cuerpos, sino también historias.

Tomás Elejalde, gerente del Metro, habla de estos 30 años con el mismo orgullo con el que se recuerda una obra colectiva. Dice que la Cultura Metro nació en 1988, cuando aún nadie imaginaba los vagones llenos ni las filas ordenadas en las plataformas. Era un sueño que comenzó siete años antes de la operación comercial, cuando la ciudad decidió intentar algo distinto: relacionarse con respeto, con cuidado y con la convicción de que lo público nos pertenece a todos.

“Primero que todo, orgullo”, dice Elejalde. “Lo más importante es que la Cultura Metro la hemos construido entre todos: gremios, academia, empresa privada, institucionalidad, viajeros y comunidad”.

La palabra “cultura” no es casual. En una Medellín golpeada, ese pacto silencioso de buen comportamiento fue la llave para que el sistema abriera sus puertas “en uno de los momentos más complejos y oscuros de la ciudad”. Y ese mismo ADN, asegura Elejalde, es el que hoy hace del Metro un referente internacional de resiliencia.

Treinta años después, el aniversario no es un acto de nostalgia sino de proyección. La región anunció que el Metro tiene participación en cerca de 100 proyectos de movilidad para Medellín y el Valle de Aburrá. No son planos ambiciosos: son necesidades urgentes de una ciudad que crece hacia arriba, hacia adentro y hacia los bordes.

El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón Cardona, lo resumió con una frase sencilla: el sistema tiene que extenderse. Se refiere, sobre todo, al Tren de Cercanías, ese corredor que promete conectar el norte del valle con el Magdalena Medio. “Estamos comprometidos para llegar de Caldas a Bello, de Bello a Puerto Berrío”, afirmó, recordando que las vigencias futuras que entrarán en discusión son la clave para que el tren salga del papel.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, también enumeró los proyectos que ya empiezan a tomar forma: 13 nuevos trenes para mejorar frecuencias y comodidad, el avance del Metro de la 80, el Tren del Río que integrará aún más la región y el Metrocable de San Antonio de Prado, un anhelo largamente esperado por miles de familias.

En la celebración, entre funcionarios, ingenieros, operarios y ciudadanos que crecieron con el Metro como compañero diario, Gutiérrez cerró con una frase que resume la esencia de este aniversario: “Los 30 años de nuestro Metro: 30 años de demostrar que cuando trabajamos juntos somos capaces de hacer lo imposible”.