Un mono capuchino hembra, en grave estado de salud y con evidentes signos de maltrato, fue ingresado recientemente al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, dejando al descubierto una vez más las consecuencias del tráfico ilegal de fauna silvestre.
La presencia del primate fue reportada por la comunidad a la línea de fauna silvestre, tras ser visto en una unidad residencial de Medellín. Durante la valoración inicial, el equipo veterinario evidenció que el animal no podía desplazarse con normalidad, presentaba cojera en uno de sus miembros inferiores, múltiples heridas en distintas partes del cuerpo —algunas cubiertas con cremas—, hematomas en el rostro y el pecho, además de rastros de sangre en la cara y la cavidad oral.
“El animal lo recibimos con síntomas de desnutrición y heridas abiertas infectadas, lo que nos indica claramente que estuvo en cautiverio y fue víctima de maltrato”, explicó Andrés Gómez, supervisor del CAVR.
La autoridad ambiental recordó que los monos capuchinos no son una especie nativa del Valle de Aburrá, por lo que su presencia en este territorio confirma un nuevo caso de tráfico ilegal de fauna silvestre. Entre 2024 y 2025, el CAVR ha atendido nueve monos capuchinos, todos en condiciones similares y víctimas de la tenencia ilegal.
En Colombia, esta especie habita de forma natural en regiones como la Costa Caribe, el Pacífico, la cordillera Occidental, Urabá, el valle del río Cauca, la isla Gorgona y las riberas de ríos como el Magdalena y el San Jorge. Su extracción forzada de estos ecosistemas no solo afecta a los individuos capturados, sino que rompe sus grupos sociales y puede provocar la muerte de otros animales durante el proceso, además de generar impactos ecológicos como la pérdida de dispersión de semillas y el deterioro de los bosques.
El Área Metropolitana del Valle de Aburrá reiteró el llamado a la ciudadanía a recordar que la fauna silvestre no es mascota y no debe vivir en hogares ni en cautiverio. Cualquier forma de tenencia constituye maltrato. Asimismo, invitó a no apoyar el tráfico ilegal, a rechazar la violencia contra los animales y a denunciar oportunamente cualquier caso de cautiverio o comercialización ilegal de fauna silvestre.