Ni la persistente lluvia logró apagar el espíritu festivo de Cali. En la Autopista Suroriental, los bailarines y artistas demostraron templanza, resiliencia y orgullo durante el Salsódromo, evento que dio apertura oficial a la versión número 68 de la Feria de Cali. Con el asfalto húmedo pero el entusiasmo intacto, la ciudad volvió a ratificar por qué es reconocida como la Capital Mundial de la Salsa.
Bajo el concepto ‘Del barrio pa’l mundo’, más de 2.200 artistas desfilaron en esta edición, protagonizando un emotivo encuentro generacional en el que la Vieja Guardia entregó su legado a los nuevos talentos. Este relevo simbólico refuerza los procesos de salvaguarda de la salsa caleña, declarada patrimonio inmaterial de la Nación.
Juan Manuel Tiberio, bailarín de la Vieja Guardia, destacó la importancia del evento para quienes dedican su vida a la danza. “Participar en el Salsódromo es lo máximo para nosotros, es la culminación de un esfuerzo de todo un año. A pesar de la lluvia, estamos aquí compartiendo con todos los caleños, llegando con toda la energía. El Salsódromo es de todo, es la esencia del caleño”, afirmó.
Desde las nuevas generaciones, el mensaje fue el mismo. Andrea Lozano, integrante de un grupo de bailadores de Cali, señaló que el clima no fue un impedimento para salir a escena. “Bailar en el Salsódromo es una experiencia linda donde podemos mostrar nuestro arte, lo que es Cali, y mostrárselo al mundo. Está la lluvia, pero a pesar de las condiciones del clima, los bailarines de salsa estamos dispuestos a dar el mejor show a la ciudad”, expresó.
Para Miguel Guzmán, director de la reconocida escuela Swing Latino, la mística del Salsódromo supera cualquier dificultad. “Ni la lluvia detiene a estas bailarinas en la alegría del Salsódromo. Esto es lo que nos garantiza a los caleños que somos la chispa de este evento. El Salsódromo es nuestra identidad y una muestra de nuestra cultura para quienes nos visitan desde el exterior”, aseguró.
Este despliegue de civismo, arte y disciplina es resultado del impulso de la Alcaldía de Cali, liderada por Alejandro Eder, que ha enfocado sus esfuerzos en la recuperación de la ciudad y la protección de la salsa como eje de identidad, transformación social y desarrollo económico.
Con el fortalecimiento de estas tradiciones, la administración municipal continúa posicionando a Cali ante el mundo, devolviéndole su brillo cultural y confirmando que, pese a la lluvia o cualquier obstáculo, la ciudad sigue siendo el lugar donde todos quieren estar.