Una publicación del caricaturista colombiano Julio César González “Matador” provocó una tormenta de reacciones en redes sociales y abrió nuevamente una discusión sensible en Colombia: los límites del humor político cuando se cruza hacia la burla personal, especialmente en el caso de mujeres que ejercen cargos públicos.
La polémica se originó luego de que Matador compartiera un montaje comparando una paloma blanca con una fotografía de la senadora Paloma Valencia, acompañado del mensaje: “La paloma que pides vs la paloma que te llega”. Posteriormente, el caricaturista sumó una frase atribuida a Jaime Garzón: “Como diría Jaime Garzón, Paloma Valencia no se ‘dirige’ al país. Se ‘digiere’ al país”.
Aunque el caricaturista lo enmarcó dentro de la sátira política, para amplios sectores el contenido fue leído como un comentario basado en la apariencia física de la congresista, lo que detonó señalamientos por discriminación, estereotipos de género y violencia simbólica.
Críticas desde diferentes orillas: “no es sátira, es humillación”
Lo llamativo de la controversia es que el rechazo no vino únicamente desde aliados políticos de Valencia, sino desde distintas corrientes ideológicas que coincidieron en una idea: cuestionar decisiones políticas es legítimo, pero atacar el cuerpo o la apariencia no lo es.
Una de las primeras en pronunciarse fue la senadora María Fernanda Cabal, quien calificó el mensaje como inadmisible y acusó al caricaturista de usar el “humor” como fachada para el ataque personal. En su mensaje aseguró que es: “despreciable lo que hace este digno representante de la extrema izquierda”, y añadió que “atacar a una mujer como Paloma Valencia con burlas baratas no es crítica, es cobardía disfrazada de sátira”.
Despreciable lo que hace este digno representante de la extrema izquierda. Demuestra una vez más que su ‘humor’ es solo una excusa para el matoneo político.
— María Fernanda Cabal (@MariaFdaCabal) January 13, 2026
Atacar a una mujer como Paloma Valencia, candidata presidencial, senadora, madre, y una de las voces más firmes del país… pic.twitter.com/pdqEtDX1iN
La Defensoría del Pueblo advierte: refuerza estereotipos sobre el cuerpo
La crítica más institucional llegó de parte de Iris Marín Ortiz, Defensora del Pueblo, quien se refirió al episodio como un acto que reproduce discriminación contra mujeres en política.
Según explicó, estas expresiones se apoyan en patrones culturales que históricamente han buscado deslegitimar la participación femenina en escenarios de poder, pues no confrontan ideas sino que intentan rebajar a la persona. En esa línea afirmó: “La burla, vacía de contenido, acude a estereotipos sobre el cuerpo de la mujer”.
Esto es discriminación contra la mujer en la política. La burla, vacía de contenido, acude a estereotipos sobre el cuerpo de la mujer.
— Iris Marín Ortiz (@MarnIris) January 13, 2026
En @DefensoriaCol, junto con otras instituciones, promovimos un Compromiso por unas elecciones libres y en paz. Hemos invitado a candidatos y… https://t.co/plSCkLtUrg
Marín también recordó el impulso al Compromiso por unas elecciones libres y en paz, que incluye el rechazo a la discriminación y llamó a medios, líderes y figuras públicas a no normalizar esas prácticas.
A la controversia se sumaron pronunciamientos de aspirantes presidenciales, quienes advirtieron que este tipo de mensajes pueden incrementar la violencia simbólica en un ambiente electoral ya marcado por la polarización.
Por su parte, el precandidato Juan Daniel Oviedo marcó distancia del mensaje afirmando que ridiculizar el cuerpo o la apariencia de alguien no es sátira, y recordó que la esencia del humor político es cuestionar al poder, no destruir a personas desde lo físico.
Criticar ideas y posturas políticas es legítimo. Ridiculizar el cuerpo o la apariencia de alguien no es sátira política, es otra cosa.
— Juan Daniel Oviedo (@JDOviedoAr) January 12, 2026
Lo digo con conocimiento de causa, he vivido el bullying desde niño. Y aún hoy algunos creen válido burlarse de mi voz.
Jaime Garzón se… pic.twitter.com/u2HrhTIPOX
Abelardo de la Espriella pide aplicar la Ley 2453
Entre los pronunciamientos más fuertes estuvo el del abogado y precandidato Abelardo de la Espriella, quien pidió aplicar la Ley 2453 al considerar que se trataría de un caso de violencia política contra la mujer, afirmando: “A las mujeres ni con el pétalo de una rosa ni con la letra de un trino”.
A las mujeres ni con el pétalo de una rosa ni con la letra de un trino.
— DE LA ESPRIELLA STYLE (@DELAESPRIELLAE) January 13, 2026
Eso es lo correcto y eso es lo que hemos olvidado como sociedad: es al abusador, al maltratador, al misógino, al que hay que repudiar y castigar.
La violencia política contra la mujer es una realidad que no… pic.twitter.com/sB6E8k4bLg
Más allá de las posturas sobre Matador, la controversia dejó claro que Colombia enfrenta un dilema: cómo proteger la libertad de expresión sin justificar agresiones que deshumanizan o deslegitiman.
El episodio se instaló como símbolo de una discusión más amplia: si el humor político sirve para fiscalizar al poder, también puede convertirse en un instrumento de humillación cuando abandona el contenido y se enfoca en el cuerpo, la apariencia o el género.
En medio de un clima preelectoral cada vez más intenso, voces de distintos sectores insistieron en la necesidad de elevar el tono del debate, frenar la violencia simbólica y recordar que la crítica puede ser dura, pero no degradante.