Abelardo De La Espriella, candidato presidencial y líder del movimiento Defensores de la Patria, lanzó una fuerte advertencia sobre lo que calificó como una crisis humanitaria en el sistema de salud colombiano, la cual ya está cobrando vidas debido a la falta de atención médica oportuna y al desabastecimiento de medicamentos.
“El país no está viviendo solo un problema técnico del sistema. Se nos está muriendo la gente”, afirmó De La Espriella, insistiendo en que la prioridad inmediata del Estado debe ser evitar más muertes por tratamientos suspendidos y falta de atención.
Un plan de choque humanitario para los primeros 90 días
Frente a este panorama, el candidato propuso un plan de choque humanitario para ejecutarse durante los primeros 90 días de gobierno, con el objetivo de “darle oxígeno” al sistema y reactivar con urgencia los tratamientos críticos que hoy estarían detenidos.
De La Espriella explicó que el plan requeriría un rescate financiero de 10 billones de pesos, recursos que podrían provenir tanto de la ADRES, entidad encargada de administrar y recaudar los fondos del sistema, como del Presupuesto General de la Nación.
Según su planteamiento, esta inyección extraordinaria permitiría garantizar el suministro de medicamentos que actualmente no llegan a los pacientes y frenar el agravamiento de la emergencia.
El aspirante a la Presidencia reconoció que el sistema enfrenta una falla estructural grave y una deuda acumulada cuyo monto total aún sería incierto. Señaló que existen versiones que calculan el déficit entre 30, 50 e incluso 70 billones de pesos, pero insistió en que los 10 billones iniciales son indispensables para atender la urgencia inmediata y salvar vidas.
Superada la fase crítica, De La Espriella propuso convocar un gran acuerdo nacional, sentando en la misma mesa a prestadores de servicios, usuarios, personal médico y entidades del Estado, con el fin de construir una solución estable y sostenible.
En ese contexto, sostuvo que las EPS que no funcionan y perjudican a la sociedad deben ser liquidadas, mientras que aquellas que sí cumplen su labor deben recibir garantías y condiciones para mejorar su desempeño. También rechazó la narrativa que “estigmatiza” a todas las EPS por igual, recordando que varias han prestado un servicio valioso al país.
El candidato cuestionó que el actual Gobierno haya intentado imponer la reforma a la salud mediante decretos, desconociendo el papel del Congreso de la República. Por ello, planteó la necesidad de revertir decisiones improvisadas por vía administrativa, conservar lo que funciona y construir una reforma “seria, responsable y concertada”.
De La Espriella también subrayó que cualquier rescate debe incluir el reconocimiento y dignificación del talento humano en salud, resaltando a médicos, enfermeras y personal clínico-hospitalario, quienes —según dijo— fueron “héroes durante la pandemia”, pero hoy estarían relegados y despojados de derechos.
El mensaje concluyó con una hoja de ruta: primero salvar vidas con un plan de choque inmediato; después, una reforma profunda y estructural para devolver al sistema de salud colombiano “la eficacia, la humanidad y la dignidad que el país merece”.