Dos monos cariblancos llegan al CAVR con graves secuelas tras ser víctimas del tráfico ilegal

El tráfico ilegal de fauna silvestre volvió a dejar imágenes contundentes en el Valle de Aburrá. Dos monos cariblancos, víctimas de cautiverio, ingresaron recientemente al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) con evidentes signos de maltrato, una muestra del impacto irreversible que esta práctica genera sobre la biodiversidad.

Uno de los casos más graves es el de un macho juvenil, rescatado tras una denuncia ciudadana que permitió su recuperación en coordinación con la autoridad ambiental, la Policía Nacional y la Fiscalía. El animal fue encontrado en poder de una persona que incluso le suministraba bebidas alcohólicas. Al ingresar al CAVR, presentaba desnutrición, heridas en sus extremidades y un severo daño en su cavidad oral: la mayoría de sus dientes de leche habían sido retirados de manera traumática, lo que le genera dolor constante y le impide alimentarse con normalidad.

El segundo caso corresponde a una hembra infantil que permaneció cerca de dos meses en cautiverio. Fue hallada con pañal, las uñas pintadas con esmalte y perforaciones en ambas orejas, prácticas que evidencian la indebida humanización de la fauna silvestre. Aunque su estado corporal era más estable, presentaba lesiones en la piel y altos niveles de estrés, consecuencia de la manipulación constante.

Desde 2024 hasta la fecha, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá ha recibido 52 monos cariblancos, a pesar de que esta especie no habita de manera natural en el territorio metropolitano. Para Alejandro Vásquez Campuzano, subdirector ambiental de la entidad, esta cifra es una señal de alerta. “Recibir tantos individuos de una especie que no es propia del territorio evidencia la magnitud del tráfico ilegal y el daño que se está causando”, señaló.

Las autoridades ambientales reiteraron que la fauna silvestre no es mascota y que el tráfico ilegal es un delito ambiental que deja secuelas físicas y comportamentales, muchas veces irreversibles. Asimismo, destacaron que la denuncia ciudadana ha sido clave para el rescate de estos animales y sigue siendo una herramienta fundamental para frenar este flagelo.