Europa en alerta tras la muerte de un tercer bebé por consumo de leche infantil contaminada

Las autoridades sanitarias francesas están investigando la muerte de un tercer bebé en el marco de un escándalo que ha sacudido la seguridad alimentaria en Europa, relacionado con la presunta contaminación de leches infantiles comerciales. La Fiscalía de Francia ha abierto diligencias para determinar si existe un vínculo entre la mortalidad y el consumo de fórmulas que fueron retiradas del mercado por sospechas de contaminación.

Además de estos trágicos fallecimientos, al menos varios bebés han sido hospitalizados tras ingerir productos de fórmula involucrados en la alerta sanitaria, que incluyen síntomas gastrointestinales como vómitos y diarrea que pueden ser indicativos de intoxicación por la denominada toxina cereulida.

Las autoridades europeas recomiendan a los padres no administrar productos que hayan sido retirados del mercado y consultar inmediatamente a profesionales sanitarios si se observan estos síntomas en lactantes.

La toxina bajo investigación: cereulida

La toxina cereulida, producida por la bacteria Bacillus cereus, es el principal foco de las investigaciones. Esta sustancia, resistente al calor, puede causar náuseas, vómitos y diarrea en las primeras horas tras la ingestión y, en bebés menores de un año, puede conllevar complicaciones más serias.

La contaminación ha llevado a amplios retiros de distintas marcas de fórmulas infantiles en varios países europeos, incluida Francia, Austria, Alemania y el Reino Unido, donde autoridades han publicado listados completos de lotes afectados tras establecer nuevos umbrales de seguridad para la presencia de esta toxina en alimentos infantiles.

Impacto en toda Europa y respuesta industrial

El impacto de esta crisis no se limita a Francia. En otros países europeos se han reportado decenas de casos de bebés con síntomas compatibles tras consumir las fórmulas involucradas, lo que ha disparado la vigilancia de los sistemas de control de seguridad alimentaria y la respuesta de los reguladores de salud pública.

Diversos fabricantes han ampliado los retirados de seguridad de numerosos lotes como medida preventiva —aunque en muchos casos aún se está estudiando si la presencia de la toxina está científicamente confirmada en todos ellos— y han señalado su cooperación con las autoridades.