Este 31 de marzo, Medellín conmemora la primera década de operación del tranvía de Ayacucho, un sistema que transformó la movilidad y el entorno urbano de la zona centrooriental de la ciudad. Desde su puesta en marcha en 2016, la línea T ha registrado 83 millones de viajes, una cifra equivalente a que toda la población de Alemania se movilizara una vez en este medio de transporte.
Con un promedio diario cercano a los 65.000 usuarios, el tranvía se ha consolidado como un eje fundamental para las comunas 8, 9 y 10, además de impulsar la revitalización del tradicional corredor de Ayacucho. Su operación integra distintos modos de transporte, conectando con los metrocables líneas M y H, las líneas férreas A y B del Metro, y los buses tipo BRT de la línea 2.
El sistema cuenta con 7 paradas, 2 estaciones y una flota de 12 vehículos con capacidad para 310 pasajeros cada uno, que recorren 4,2 kilómetros. En estos diez años, los tranvías han acumulado más de 5,1 millones de kilómetros recorridos, una distancia comparable a dar 129 vueltas completas alrededor de la Tierra.
Uno de los aspectos que hace único al tranvía de Medellín es su tecnología: combina neumáticos con un riel central, lo que le permite superar las pronunciadas pendientes del trazado, una característica poco común en el mundo y adaptada a la geografía de la ciudad.
Más allá de su aporte a la movilidad sostenible, el sistema también ha implicado retos en términos de cultura ciudadana. Al compartir espacio con peatones y otros actores viales, su operación exige corresponsabilidad y respeto por las normas, por lo que constantemente se desarrollan actividades pedagógicas en el corredor.