El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva amenaza contra Irán al advertir que desatará “un infierno” sobre Teherán si no se reabre el estrecho de Ormuz antes del plazo fijado para este martes. Al mismo tiempo, aseguró que todavía ve posible un acuerdo que permita frenar la escalada del conflicto. 
La advertencia se produce en medio de una intensificación de la guerra en Medio Oriente, luego de más de cinco semanas de ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Washington y Tel Aviv sostienen que sus operaciones buscan neutralizar amenazas asociadas al programa nuclear iraní, su capacidad misilística y su apoyo a milicias aliadas en la región. 
En este contexto, el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha elevado la tensión internacional, debido a que por esta ruta marítima circula cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural. Además, Teherán ha ampliado sus ataques hacia infraestructura energética y militar en distintos puntos del golfo Pérsico. 
Trump publicó su amenaza en Truth Social y luego declaró a Fox News que las conversaciones siguen abiertas. De hecho, reportes citados en la información señalan que mediadores regionales, junto con Estados Unidos e Irán, estarían discutiendo una posible salida negociada en dos fases: primero, un cese al fuego de 45 días y, después, un acuerdo para poner fin definitivo a la guerra. Reuters indicó que no pudo verificar de inmediato ese reporte. 
Mientras tanto, la crisis sigue agravándose sobre el terreno. Según reportes recogidos por Reuters, explosiones sacudieron Teherán este lunes y un ataque contra un edificio residencial al sur de la ciudad habría dejado al menos 13 muertos, aunque esa cifra no ha podido ser confirmada de forma independiente. En paralelo, Irán condenó las declaraciones de Trump y advirtió que las acciones de Washington podrían arrastrar a toda la región a una mayor destrucción. 
La confrontación también ha golpeado a otros países del área. Se reportaron ataques iraníes contra instalaciones petroquímicas en Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, así como un ataque contra un buque vinculado a Israel en Dubái. Los hechos refuerzan el temor de los mercados y de la comunidad internacional frente al riesgo de una interrupción prolongada del comercio energético global.