“Pondrá a quien se robó a Medellín; seguramente la tarea es terminar de robarse lo que queda del sistema de salud de Colombia”. Con esas palabras, el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, reaccionó al nombramiento del exalcalde Daniel Quintero Calle como nuevo Superintendente Nacional de Salud.
La designación fue oficializada este 15 de abril, luego de que la Presidencia publicara su hoja de vida a las 4:28 p. m., apenas un día después de que el presidente Gustavo Petro aceptara la renuncia de Bernardo Camacho, quien ocupaba el cargo desde octubre de 2025. Según se conoció, la salida del funcionario se dio por motivos estrictamente personales.
El movimiento se da en medio de cambios clave en el sector, como la llegada del exalcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, como interventor de la Nueva EPS, una de las entidades más grandes del país y actualmente en el centro de la crisis de atención.
Solo en Antioquia, más de 3 millones de pacientes están siendo afectados por la mala atención de las EPS intervenidas por el Gobierno Nacional, según alertó la Secretaría de Salud del departamento.
El panorama es crítico: solo 20 de los 125 municipios tienen contrato para la entrega de medicamentos a usuarios de Nueva EPS, mientras que el acceso a servicios cayó drásticamente del 60% al 20%. Hoy, apenas uno de cada cinco pacientes recibe atención oportuna.
La situación no solo pone en riesgo la salud, sino también el bolsillo de los ciudadanos. Muchos afiliados están pagando medicamentos y consultas de su propio dinero, con gastos que pueden superar los $800.000 al año.
Desde organizaciones de pacientes advierten que ya se vive una crisis humanitaria, con casos de personas trasplantadas que han perdido sus órganos por falta de medicamentos. Además, clínicas y hospitales comienzan a cerrar servicios por millonarias deudas.
El nombramiento de Quintero ha generado polémica, no solo por el contexto del sistema de salud, sino también por su situación judicial, ya que enfrenta un proceso por hechos de corrupción.