Irán anunció este sábado el cierre nuevamente del estrecho de Ormuz, apenas horas después de haber permitido una reapertura limitada del paso marítimo, en respuesta a la decisión de Estados Unidos de mantener el bloqueo sobre sus puertos. La medida volvió a encender las alarmas en los mercados internacionales y en la cadena global de suministro energético.
El estrecho de Ormuz es uno de los corredores más estratégicos del mundo para el transporte de crudo y gas natural licuado. Por esa ruta circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, por lo que cualquier alteración en su operación impacta de inmediato la economía global.
Según el mando central de las fuerzas armadas iraníes, Teherán había autorizado “de buena fe” el paso de un número limitado de petroleros y buques comerciales, pero decidió revertir esa apertura al denunciar que Estados Unidos continúa ejecutando actos de “piratería” bajo el amparo del bloqueo. Con ello, el paso volvió a quedar bajo control estricto iraní.
El anuncio se produjo en medio de delicados movimientos diplomáticos para frenar la guerra en Oriente Medio. Aunque la reapertura parcial del viernes había generado optimismo en los mercados y en Washington, la nueva decisión iraní golpeó nuevamente las expectativas de estabilidad. El presidente Donald Trump había asegurado recientemente que un acuerdo de paz más amplio con Irán estaba “muy cerca”, pero las tensiones persisten.
En las primeras horas del sábado, plataformas de monitoreo marítimo reportaron una tímida reanudación del tráfico comercial en la zona. Sin embargo, al menos dos embarcaciones parecían haber dado media vuelta tras conocerse la nueva restricción. Antes del conflicto, alrededor de 120 buques cruzaban diariamente por este punto estratégico.
Además, el mando central estadounidense aseguró que, desde el inicio del bloqueo, 21 buques han obedecido órdenes de sus fuerzas para regresar a Irán. Esta situación profundiza el choque entre Washington y Teherán, mientras crece la preocupación por un eventual impacto en los precios internacionales del petróleo y en el comercio mundial.
La nueva escalada ocurre en un contexto regional todavía inestable, con movimientos diplomáticos en países como Pakistán y con un frágil escenario de transición en Líbano. El cierre de Ormuz vuelve así a convertirse en uno de los principales focos de tensión geopolítica del momento.