La exdirectora del Dapre y actual encargada del Fondo de Adaptación, Angie Rodríguez, lanzó una de las denuncias más explosivas contra el círculo cercano del presidente Gustavo Petro. En entrevista con Revista Semana, aseguró que existe un plan para sacarla del cargo, espiarla y “exterminarla” desde dentro del propio Gobierno.
Rodríguez señaló directamente a Juliana Guerrero y a Carlos Carrillo como protagonistas de un presunto complot. Según dijo, Carrillo habría pagado a una persona para vigilarla, grabarla y tomarle fotos. La funcionaria calificó estos hechos como “espionaje” y “concierto para delinquir”, y aseguró tener chats y un video que evidenciarían estas maniobras. “Lo que encontré es realmente escalofriante”, afirmó.
La denuncia tomó un tono aún más grave cuando advirtió por su seguridad: “Yo no tengo ninguna intención de suicidarme”, dijo, dejando claro que teme por su vida. También relató que recibió mensajes anónimos alertándole sobre una supuesta confabulación para atacarla desde dentro del Ejecutivo.
Pero las acusaciones no se quedan ahí. La exfuncionaria describió una fuerte disputa interna por el poder y los recursos en la Casa de Nariño. “Hay un juego por el poder y el dinero… muchos creen que este gobierno no va a continuar y están mirando cómo exprimirlo”, aseguró. En ese contexto, afirmó que Juliana Guerrero, pese a no tener un cargo formal, “maneja el poder en varias entidades” y tendría influencia directa en decisiones clave.
Según Rodríguez, Guerrero “tiene el descaro de ir a las entidades a mandar y a decir a quién se contrata, qué no se contrata, qué se vincula y qué no”, y la acusó incluso de haber liderado una campaña para desprestigiar a la vicepresidenta Francia Márquez. “Ella envenenaba a esa persona diciéndole que había que sacar a la vicepresidenta Francia, porque ella no sirve… siempre la red de la conspiración y la mentira”, afirmó.
Además, Rodríguez aseguró que Guerrero se habría ufanado de tener vínculos con el ELN, lo que, según su relato, generaba temor dentro de las entidades. También insistió en que detrás de los ataques en su contra habría un interés por controlar el Dapre y otras estructuras clave del Gobierno.
Las declaraciones abren un nuevo frente de crisis dentro del Gobierno Petro, con denuncias que incluyen espionaje, persecución política y luchas internas por el poder. Un escándalo de alto calibre que podría tener consecuencias judiciales y políticas en los próximos días.