La violencia volvió a golpear con fuerza al Cauca. Este sábado, un ataque con explosivos en la vía Panamericana, en el sector de El Túnel, municipio de Cajibío, dejó al menos siete personas muertas y más de 20 heridas, varias de ellas en condición crítica.
El gobernador del departamento, Octavio Guzmán, confirmó que el artefacto fue detonado en una zona donde hay presencia de grupos armados ilegales. Según versiones preliminares, hombres armados habrían bloqueado previamente la carretera atravesando vehículos, lo que terminó aislando completamente a Popayán de Cali tras la explosión.
Pero no se trata de un hecho aislado. En paralelo, se han reportado acciones violentas en otros municipios del Cauca como El Tambo, Caloto, Guachené, Miranda y Mercaderes, lo que evidencia un deterioro acelerado de la seguridad en la región. Frente a esto, las autoridades convocaron de inmediato un consejo de seguridad y pidieron al Gobierno nacional respuestas urgentes y mayor presencia en el territorio.
La tensión también se siente en el Valle del Cauca. Un día antes, se registraron dos atentados con explosivos en instalaciones militares en Cali y Palmira. La gobernadora Dilian Francisca Toro fue enfática al advertir que el departamento enfrenta una escalada de violencia que no da espera.
Las cifras reflejan la gravedad del panorama: en los últimos años se han contabilizado decenas de atentados en el suroccidente del país, con muertos, heridos y comunidades enteras afectadas. Todo esto ocurre en un momento clave, a pocas semanas de las elecciones presidenciales, en medio de un ambiente de creciente incertidumbre en materia de seguridad.