Colombia atraviesa el deterioro humanitario más grave de la última década. Así lo alertó este martes el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que lanzó una contundente advertencia sobre el recrudecimiento de la violencia en varias regiones del país, donde comunidades enteras siguen atrapadas entre enfrentamientos armados, desplazamientos masivos, confinamientos y ataques con explosivos.
El informe “Colombia 2025: el drama humanitario que las cifras no alcanzan a describir” revela un panorama crítico marcado por el aumento de violaciones al Derecho Internacional Humanitario, el uso de drones cargados con explosivos, el reclutamiento de menores y la expansión de los grupos armados ilegales.
Según el organismo, durante 2025 al menos 322.688 personas fueron desplazadas por la violencia. De ellas, 235.619 huyeron individualmente de sus hogares y otras 87.069 tuvieron que abandonar sus territorios en desplazamientos masivos. Además, 176.730 personas permanecieron confinadas en medio de combates y control armado.
Las cifras muestran una escalada alarmante frente a 2024: el desplazamiento individual aumentó un 100 %, el desplazamiento masivo un 111 % y el confinamiento un 99 %.
“El drama humano no puede describirse solo con cifras”, advirtió el CICR, al señalar que miles de familias siguen dejando todo atrás para sobrevivir mientras niños y adolescentes continúan siendo víctimas de la guerra.
El informe también documentó 965 personas heridas o asesinadas por artefactos explosivos, la mayoría civiles. Entre las víctimas hay 93 menores de edad. El uso de drones explosivos por parte de grupos armados ilegales aumentó las afectaciones y elevó en 34 % el número de muertos y heridos frente al año anterior.
Otro de los puntos más críticos es el aumento de desapariciones. El organismo registró 308 nuevos casos en 2025, aunque advirtió que la cifra real podría ser mucho mayor por el subregistro en zonas controladas por actores armados.
Además, el CICR documentó 845 presuntas violaciones al Derecho Internacional Humanitario relacionadas con homicidios, amenazas, violencia sexual, reclutamiento forzado de menores, restricciones a la movilidad y ataques contra bienes protegidos.
El departamento más golpeado fue Norte de Santander, donde los enfrentamientos entre el ELN y disidencias de las antiguas FARC provocaron una de las mayores crisis de desplazamiento del país.
La Cruz Roja aseguró que desde 2018 viene alertando sobre el deterioro progresivo de la situación humanitaria en Colombia, pero advirtió que el escenario actual refleja una escalada sin precedentes recientes que hoy tiene a miles de civiles atrapados en medio de la guerra.