Este lunes 5 de mayo, el expresidente Álvaro Uribe Vélez compareció ante el juzgado de Paloquemao en Bogotá para rendir testimonio dentro del juicio penal que enfrenta por los delitos de soborno a testigos en actuación penal y fraude procesal. En una audiencia clave para su defensa, el exmandatario decidió hablar públicamente, renunciando a su derecho a guardar silencio, para —según dijo— cumplir con su deber frente a la justicia, su familia, los colombianos y la historia.
Uribe sostuvo que este proceso se originó a partir de su solicitud a la Corte Suprema para que se investigaran presuntas presiones ejercidas por el senador Iván Cepeda sobre varios exparamilitares con el fin de obtener testimonios en su contra. “Nunca he tenido información privilegiada en el Estado colombiano. Lo que hice fue pedir que se investigaran presuntas manipulaciones por parte del senador Cepeda”, afirmó durante la diligencia.
Acompañado de sus abogados Jaime Granados, Jaime Lombana y Juan Felipe Amaya, el exmandatario explicó que su interés siempre ha sido el esclarecimiento de los hechos. La defensa presentó pruebas documentales y testimoniales para sustentar que Uribe no cometió delitos y que no ordenó al abogado Diego Cadena —quien también es procesado en este caso— sobornar testigos.
Según su versión, el único pago que le ofreció a Cadena fue un lote en zona semirrural de Montería como honorarios por su labor jurídica. Aclaró que en ninguna reunión se acordó buscar o manipular testimonios y que nunca conoció directamente a testigos clave como Juan Guillermo Monsalve o Pablo Hernán Sierra. “Aquí no hay una sola prueba que indique que yo di instrucciones de sobornar testigos. Cadena nunca me informó de gestiones adicionales ni hubo ninguna intención de desviar la justicia”, insistió.
El expresidente aseguró que el objetivo de su exabogado era recoger declaraciones voluntarias de presos en Estados Unidos, quienes manifestaron su intención de hablar sobre los casos de Santiago Uribe y el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado. Esas cartas, según relató, fueron entregadas en febrero de 2018 al entonces fiscal Néstor Humberto Martínez.
Uno de los ejes del proceso tiene que ver con la hacienda Guacharacas, lugar donde, según Monsalve, se habría fundado el Bloque Metro de las Autodefensas. Uribe reiteró que esa propiedad fue comprada por su padre en 1977 y que, tras el asesinato de este en 1983 a manos de la guerrilla, él no volvió al lugar. “Yo no fui administrador de la finca y la vendimos en 1996. Nunca conocí a Juan Guillermo Monsalve”, aseguró.
También recordó que su hermano Santiago Uribe fue absuelto en noviembre pasado del caso relacionado con el grupo paramilitar ‘Los Doce Apóstoles’, y que la versión que lo vinculaba provenía de personas con intereses cuestionables o que buscaban beneficios judiciales.
Respecto a Santiago Gallón Henao, señalado exnarcotraficante y comprador de la Hacienda Guacharacas, Uribe negó cualquier relación con él. “No tengo ninguna relación con ese señor”, indicó.
Durante su intervención, Uribe recordó que en 2014 recibió declaraciones de dos personas —alias Simón y alias Castañeda— que alertaban sobre presuntas gestiones del senador Cepeda en cárceles del país. Estas fueron entregadas a la Corte Suprema, lo que, según el exmandatario, provocó que se desviara la investigación hacia él. “Dos días después de entregar esas cartas, la Corte cerró el caso contra Cepeda y decidió compulsar copias en mi contra. No entiendo cómo se dio esa vuelta”, señaló.