En Cali avanza la construcción de la la Clínica de Mama, un proyecto que busca algo muy concreto: que ninguna mujer —ni hombre— tenga que ir de oficina en oficina para enfrentar un diagnóstico de cáncer.
La nueva sede fortalecerá la llamada Ruta Rosada, un modelo que acompaña a los pacientes desde la sospecha hasta el tratamiento y el seguimiento. La idea es clara: menos trámites, menos demoras y más humanidad.
Hoy, cuando una mujer detecta algo extraño en su autoexamen o en una jornada de tamizaje, puede iniciar el proceso a través de una consulta médica general. Desde ahí se activa toda la ruta.
La red cuenta con estudios como biopsias guiadas por ecografía y por estereotaxia, que permiten confirmar el diagnóstico en máximo 15 días. Después, los resultados no se entregan en frío: hay un equipo que incluye psicología, trabajo social y nutrición para acompañar el momento.
“Desde el primer contacto estamos con el paciente durante todo el proceso”, explicó Daniela Santa, directora médica del proyecto.
María Vargas, quien fue diagnosticada en 2017 y pasó por una mastectomía radical, lo resume así: “Lo más duro no es solo la enfermedad, es el miedo. Y no sentirse sola hace toda la diferencia”.
Actualmente, la Ruta Rosada cubre principalmente el nororiente de la ciudad. Con la nueva Clínica de Mama, el objetivo es ampliar la atención a toda Cali y concentrar en un solo lugar mastólogos, cirujanos y todos los estudios necesarios. Sin fragmentación, sin vueltas innecesarias.
El proyecto cuenta con el respaldo del alcalde Alejandro Eder, quien ha insistido en que la atención no debe ser solo médica, sino también emocional.
La construcción ya arrancó. En este momento se ejecutan 48 pilotes de cimentación y el proyecto completa un avance del 6 %. También comenzó la excavación del tanque de agua.
Puede parecer poco, pero para quienes han pasado por la enfermedad es una señal poderosa. “Es emocionante ver que sí están trabajando. Esta clínica va a ayudar a muchas mujeres”, dice María.
La meta es clara: diagnóstico rápido, atención integral y acompañamiento real. Que enfrentar el cáncer no signifique también enfrentar el sistema.