Banco de la República evaluará nueva alza en tasas ante persistencia de riesgos inflacionarios

La junta directiva del Banco de la República se reúne este martes 31 de marzo en medio de crecientes expectativas del mercado sobre una nueva subida en la tasa de interés, en un contexto marcado por presiones inflacionarias persistentes, deterioro de las expectativas y un entorno internacional menos favorable.

Actualmente, la tasa de política monetaria se ubica en 10,25 %, luego de que en la reunión de enero la junta sorprendiera al mercado con un incremento de 100 puntos básicos, aprobado por una votación dividida de 4 contra 3. Según las minutas citadas en la discusión económica, la preocupación central fue el mayor desanclaje de las expectativas de inflación entre diciembre y enero.

De cara a la reunión de este 31 de marzo, analistas del mercado anticipan un nuevo ajuste alcista. De acuerdo con una encuesta de Anif reseñada en la publicación, existe consenso en que habrá aumento, aunque no sobre su magnitud: 12 de 22 analistas prevén una subida igual o superior a 100 puntos básicos, mientras 8 estiman un alza de 75 puntos básicos y uno más proyecta un ajuste de 25 puntos básicos.

Uno de los diagnósticos más contundentes proviene de Bancolombia, entidad que advirtió que el balance de riesgos inflacionarios volvió a deteriorarse por la combinación de presiones internas y choques externos. En ese escenario, el banco estima que la junta podría elevar la tasa en 100 puntos básicos, hasta 11,25 %, y que durante el primer semestre de 2026 la postura monetaria seguiría endureciéndose hasta llevar la tasa incluso a 12,75 %.

Entre los factores que presionan la inflación aparece el aumento del salario mínimo. Según el análisis citado, el incremento de más del 23 % decretado para 2026, por encima de la inflación observada al cierre de 2025, ha introducido un choque importante en los costos laborales, especialmente en sectores como arriendos y comidas fuera del hogar, donde los mecanismos de indexación podrían amplificar el impacto sobre los precios.

A ello se suma la evolución reciente de la inflación. En febrero de 2026, el indicador anual se ubicó en 5,29 %, por encima del rango meta del emisor, mientras que las expectativas de inflación de analistas y mercados siguen también por encima del rango de tolerancia del Banco de la República, fijado entre 2 % y 4 %. Algunos cálculos, incluso, superan el 6 % para el cierre de este año y en ciertos casos se acercan al 7 %.

Otro elemento que pesa sobre la decisión de la junta es el riesgo climático. El informe menciona que la probabilidad de ocurrencia del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026 supera el 80 %, lo que podría generar nuevas presiones sobre los precios de los alimentos y complicar aún más el proceso de desaceleración inflacionaria.

En el frente externo, el panorama también se ha vuelto más complejo. El aumento de los precios internacionales del petróleo y el gas, asociado al conflicto en Oriente Medio, ha elevado la volatilidad financiera global y ha reabierto el riesgo de un repunte inflacionario internacional. En paralelo, tanto la Reserva Federal de Estados Unidos como el Banco Central Europeo han enviado mensajes de cautela frente a eventuales recortes, en un entorno donde el margen para flexibilizar la política monetaria luce cada vez más reducido.

Según el análisis reseñado, ese endurecimiento global de las condiciones financieras también ha fortalecido al dólar y ha reducido el apetito por riesgo hacia economías emergentes, un escenario que podría traducirse en mayores presiones cambiarias y salida de capitales. Bajo ese contexto, mantener una postura restrictiva en Colombia dejaría de ser una excepción y se alinearía con una tendencia internacional de mayor prudencia monetaria.

La decisión que adopte este martes la junta del Banco de la República será clave para el rumbo de la economía en 2026. Más allá de si se concreta un nuevo incremento de 75 o 100 puntos básicos, el mensaje de fondo que esperan los mercados es si el banco central considera que el ciclo de endurecimiento monetario apenas comienza o si, por el contrario, aún existe espacio para moderar las alzas en los próximos meses.