Por: Pablo Bustamante
Durante años nos han hecho creer que Colombia es un país condenado al fracaso. Que somos víctimas, violentos, corruptos, desorganizados y pobres. Yo creo exactamente lo contrario. Colombia tiene todo para convertirse en la patria milagro de América Latina.
Pocos países en el mundo tienen dos océanos, una ubicación estratégica y condiciones climáticas privilegiadas, una de las mayores reservas de agua dulce del planeta, tierras fértiles durante todo el año, biodiversidad incomparable y una población inteligente, trabajadora, emprendedora y resiliente. Nuestro problema nunca ha sido la falta de riqueza, nuestro problema ha sido la falta de convicción y de visión.
Durante décadas, nos han tratado de convencer de que somos menos, que debemos conformarnos con migajas. Que lo normal es vivir en la pobreza mental y material.
Esa mentalidad se ha profundizado en los últimos años. Mientras el país necesitaba condiciones de seguridad, autoridad, crecimiento económico y confianza, recibimos discursos de lucha de clases, ataques constantes contra quienes producen riqueza y una peligrosa permisividad frente a quienes viven de actividades ilegales y hacen las cosas mal.
La corrupción no desapareció. La inseguridad y el narcotráfico están en niveles alarmantes. La minería ilegal siguió destruyendo nuestras selvas y bosques. La extorsión continuó golpeando a comerciantes, empresarios y trabajadores.
Pero quizás el daño más profundo fue otro: convencer a muchos jóvenes de que el éxito no requiere de esfuerzo, que es sospechoso, que la riqueza es un pecado y que quien prospera debe agachar la cabeza y pedir disculpas por hacerlo. La historia demuestra exactamente lo contrario.
Los pueblos que progresan son aquellos que protegen la propiedad privada, premian el esfuerzo, garantizan seguridad, atraen inversión y generan oportunidades para que millones de personas construyan prosperidad.
Por eso hoy Colombia tiene una oportunidad histórica. La oportunidad de volver a creer en sí misma. La oportunidad de dejar atrás la resignación y recuperar la ambición. La oportunidad de construir una nación donde se premie al que trabaja, al que emprende, al que invierte y al que genera empleo y riqueza.
Algunos creen imposible transformar a Colombia. Yo creo que están equivocados. Porque los milagros ocurren cuando te permites brillar y descubres tu propia grandeza. Colombia, en estas elecciones estamos muy cerca de lograr ese milagro, la patria milagro