Crisis en Partido Verde Oxígeno: choque entre Ingrid Betancourt y Sofía Gaviria sacude la lista al Senado

A menos de un mes de la consulta interpartidista del 8 de marzo y en plena antesala de las elecciones legislativas de 2026, el Partido Verde Oxígeno enfrenta su momento más crítico desde su reaparición en la escena política. El detonante: la ruptura pública entre Ingrid Betancourt y Sofía Gaviria, quien encabezaba la lista al Senado.

La controversia estalló el 13 de febrero, cuando Betancourt anunció en su cuenta de X que Gaviria quedaba fuera del partido. Según explicó, la salida no obedecía a diferencias personales, sino a desacuerdos frente al enfoque de la campaña, centrada —según dijo— en invitar a los colombianos a “pasar de la violencia verbal y física a las acciones en las urnas”.

En el mismo mensaje, la excandidata presidencial defendió la continuidad del proyecto político y aseguró que la lista seguiría “con más fuerza y berraquera que nunca”, señalando que quienes abandonaron el movimiento habían ingresado por decisión de Gaviria y actuaban bajo su influencia.

Betancourt también rechazó las versiones sobre presuntas prácticas irregulares dentro de la colectividad y arremetió contra lo que calificó como “caudillismos electoreros” y “cacicazgos ruines”, asegurando que ese tipo de política es precisamente lo que busca erradicar.

Ruptura por el liderazgo y la democracia interna

Sin embargo, la versión de Sofía Gaviria apunta en otra dirección. La politóloga y exsenadora —reconocida por su activismo como víctima del conflicto armado tras el secuestro y asesinato de su hermano a manos de las Farc— confirmó que renunció a su aspiración al Senado por profundas diferencias sobre la manera como se toman las decisiones dentro del partido.

“Esto no es una pelea entre Ingrid y yo, sino una diferencia profunda frente a la democracia en los partidos”, explicó Gaviria en declaraciones a medios nacionales. En entrevistas posteriores señaló que existe un “desfase entre lo que dice el partido y lo que hacen sus directivas”, cuestionando lo que considera prácticas autoritarias y falta de respeto por los procesos internos.

Incluso acusó a Betancourt de intentar desacreditarla mediante la filtración de información que calificó como falsa, lo que elevó aún más la tensión dentro de la colectividad.

El distanciamiento se habría agudizado cuando Gaviria conoció que su designación como cabeza de lista fue una decisión directa de Betancourt, lo que, según fuentes internas, alimentó el debate sobre la autonomía y el equilibrio de poderes dentro del movimiento.

Renuncias y denuncias de persecución

La crisis no se limita a las dos dirigentes. Jorge Duque, también aspirante al Senado, presentó su renuncia argumentando un “profundo malestar” con las dinámicas internas del partido. En su carta, señaló que las directivas estarían utilizando facultades discrecionales para limitar iniciativas y acallar voces críticas.

Según Duque, se estaría configurando un ambiente de control y persecución que afecta la libertad de expresión y la participación democrática, principios que —afirmó— deberían ser pilares de cualquier fuerza política.

Un proyecto en entredicho

La reaparición de Verde Oxígeno había generado expectativas por su apuesta de estructurar una lista legislativa con fuerte presencia de víctimas del conflicto y perfiles técnicos. La inclusión de Gaviria, con trayectoria política y reconocimiento público, fue vista inicialmente como una señal de apertura y pluralismo.

Hoy, esa narrativa enfrenta un duro revés. La disputa por el liderazgo, el control de recursos y los mecanismos de disciplina interna ha derivado en una fractura que deja en entredicho la cohesión del proyecto político en un momento clave del calendario electoral.

Mientras Betancourt insiste en que el partido continúa firme y fortalecido, las renuncias y denuncias de autoritarismo plantean interrogantes sobre la estabilidad de la colectividad y su capacidad para llegar unida a las urnas en 2026.