La Secretaría de Salud e Inclusión Social de Antioquia lanzó una alerta por la creciente incertidumbre en la atención de los pacientes afiliados a Nueva EPS, situación que ya afecta a más de un millón de usuarios en el departamento.
El problema radica en la falta de claridad sobre la dirección administrativa de la entidad, lo que ha impedido tomar decisiones urgentes para garantizar la prestación de los servicios. Desde la Secretaría hicieron un llamado directo a la Superintendencia Nacional de Salud y al Gobierno Nacional para definir quién asumirá la representación legal de la EPS y si continuará su intervención.
La crisis se agrava por la millonaria deuda de la entidad con la red hospitalaria de Antioquia, que asciende a cerca de 5,9 billones de pesos. Este panorama no solo impacta la calidad del servicio, sino también al personal médico, que enfrenta retrasos en salarios, renuncias y una creciente presión laboral.
Uno de los efectos más críticos es la interrupción en servicios esenciales. Actualmente, solo 20 de los 125 municipios del departamento cuentan con dispensación de medicamentos para usuarios de Nueva EPS, lo que deja a miles de pacientes sin acceso oportuno a tratamientos.
Además, la falta de definición ha impedido la participación de la EPS en mesas técnicas clave para coordinar la atención en salud, lo que compromete aún más la capacidad de respuesta del sistema.
“el sistema de salud está tocando fondo, la gente se está muriendo por falta de atención. Servicios de urgencias entre 150 y 250% de su capacidad” denunció en su cuenta de X el alcalde de Medellín Federico Gutiérrez
A esta situación se suma la decisión del Hospital Alma Máter de Antioquia de suspender servicios a usuarios de la entidad por una deuda superior a los 53 mil millones de pesos. La medida ya provocó la cancelación de 485 citas ambulatorias, la remisión de 223 pacientes hospitalizados y la suspensión de atención domiciliaria a más de mil personas.
Las autoridades departamentales reiteraron el llamado urgente al Gobierno para tomar decisiones de fondo que permitan garantizar una atención digna y oportuna, en medio de una crisis que sigue escalando y pone en riesgo la salud de miles de antioqueños.