Estados Unidos habría empezado a revocar las visas de varios altos funcionarios del gobierno de Gustavo Petro, en una medida que marca un nuevo punto crítico en las ya tensas relaciones entre Bogotá y Washington. La decisión, confirmada por fuentes cercanas al Departamento de Estado, responde a recientes declaraciones del presidente colombiano, quien insinuó que congresistas estadounidenses estarían implicados en un intento de golpe de Estado en su contra.
Las cancelaciones incluyen revocaciones formales y anulaciones silenciosas dentro del sistema consular, y afectan a figuras clave del gabinete y del entorno presidencial, como el ministro de Trabajo, Antonio Sanguino; el ministro de Hacienda, Germán Ávila; el director de la Unidad Nacional de Protección, Augusto Rodríguez; el jefe de inteligencia, Jorge Lemus; el comisionado de Paz, Otty Patiño; el negociador Álvaro Jiménez y el embajador en México, Fernando García. A pesar de la gravedad de la medida, la visa del presidente Petro permanece vigente.
Este giro en la política diplomática estadounidense ocurre tras las explosivas afirmaciones de Petro contra los congresistas Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart, a quienes acusó de formar parte de una “operación internacional” para desestabilizar su gobierno. Ambos legisladores negaron rotundamente las acusaciones.
La tensión escaló aún más con el llamado a consultas del Encargado de Negocios interino de la embajada de EE. UU. en Bogotá, John T. McNamara, una decisión que tradicionalmente refleja un profundo deterioro en las relaciones diplomáticas. Según el secretario de Estado, Marco Rubio, el retiro del funcionario se dio en respuesta a las declaraciones infundadas y reprochables de altos funcionarios del gobierno colombiano.
Este episodio se suma a otros recientes desencuentros entre ambos países, como la negativa del gobierno colombiano a recibir vuelos con migrantes deportados desde Estados Unidos.
Aunque la crisis es evidente, desde Washington se insistió en que Colombia sigue siendo un “socio estratégico esencial” para Estados Unidos y que se mantiene la voluntad de cooperación en temas clave como la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y la estabilidad regional.