El Valle de Aburrá mejora su aire y supera el primer periodo del 2026 sin alertas

El Valle de Aburrá comenzó el 2026 con un balance positivo en la calidad del aire. Durante el primer periodo de gestión de episodios de contaminación, entre el 23 de febrero y el 21 de marzo, no fue necesario declarar alertas ni activar medidas de prevención, luego de que los niveles de material particulado PM2.5 se mantuvieran entre rangos buenos y aceptables.

El monitoreo permanente del sistema SIATA permitió hacer seguimiento diario al comportamiento de los contaminantes y a las condiciones meteorológicas, con reportes técnicos que confirmaron que no hubo picos críticos que obligaran a restricciones. Esto marca una diferencia frente a años anteriores, cuando sí fue necesario aplicar medidas por deterioro en la calidad del aire.

La directora del Área Metropolitana, Paula Palacio Salazar, destacó el resultado y explicó que responde a una estrategia técnica sostenida: “En este periodo, presentamos buenas condiciones del aire que respiramos. A través del monitoreo de SIATA, pudimos determinar que las estaciones no tuvieron un comportamiento que llevara a declarar el nivel de prevención. Tenemos un plan y protocolos guiados por el PIGECA y el POECA, los cuales actualizamos permanentemente para garantizar la conservación del hábitat saludable para todos los habitantes del Valle de Aburrá”.

Pero el resultado no fue casual. En paralelo, la autoridad ambiental intensificó los controles en el territorio. Se realizaron 55 operativos de vigilancia a fuentes móviles, en articulación con las secretarías de Movilidad, logrando 2.282 mediciones de gases a vehículos. De estas, el 65 % cumplió con la normatividad, mientras que el resto evidenció fallas que deberán ser corregidas.

A esto se suman 11 operativos a fuentes fijas de emisión, con visitas a 39 empresas de sectores como el papelero, textil, químico, alimentos, metalmecánico y ladrillero, entre otros, para verificar el cumplimiento de las normas ambientales. Estas inspecciones buscan frenar una de las principales fuentes de contaminación industrial en la región.

En el frente empresarial, el programa de Distintivo Ambiental Vehicular, en alianza con la Universidad de Antioquia, evaluó 148 vehículos de compañías del sector construcción y transporte de carga. Solo 73 lograron la certificación, lo que evidencia que aún hay retos importantes en materia de emisiones.

La estrategia también llegó a las comunidades. A través de los grupos CUIDÁ, se desarrollaron 43 talleres ciudadanos enfocados en episodios de contaminación atmosférica e incendios, su impacto y prevención. Además, se capacitaron cuerpos de bomberos en medición de calidad del aire y manejo de información en emergencias ambientales.

Como parte de la transparencia y el acceso a la información, la ciudadanía ha podido consultar en tiempo real el Índice de Calidad del Aire a través del Geoportal Ciudadano, que integra datos de 20 estaciones de monitoreo en toda la región.

Desde el Área Metropolitana insisten en que, aunque el panorama es favorable, el desafío sigue vigente. Mantener un aire limpio dependerá no solo de los controles institucionales, sino también de las decisiones diarias de los ciudadanos, desde el uso del transporte hasta el manejo de residuos y la prevención de quemas.