El gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, Germán Bahamón Jaramillo, se pronunció este viernes ante la creciente discusión generada por la reciente decisión del Consejo de Estado sobre el Decreto 1469 de 2025, relacionado con el incremento del salario mínimo, y destacó la importancia de fortalecer la productividad como camino para consolidar un crecimiento sostenible en el país.
En un contexto en el que diferentes sectores productivos han expresado inquietudes por los efectos económicos del aumento salarial, Bahamón subrayó que el respeto al equilibrio entre los poderes del Estado es “una garantía fundamental en una democracia” y reconoció que tanto el Gobierno Nacional como la alta corporación actuaron dentro de sus competencias constitucionales.
Austeridad, empleo y sostenibilidad
El líder gremial señaló que la Federación y sus empresas asociadas realizaron los ajustes necesarios para atender la nueva realidad del salario mínimo, implementando medidas de austeridad y eficiencia con el fin de cuidar la sostenibilidad institucional y proteger el empleo en el sector cafetero. Sin embargo, advirtió que la vía para enfrentar los retos derivados de estas decisiones debe centrarse en mejorar la productividad, una condición clave para lograr un crecimiento económico sólido y duradero que beneficie tanto a los trabajadores como a las comunidades rurales.
“La productividad no solo es un concepto técnico, es una herramienta esencial para que nuestra economía pueda crecer de manera sostenible y permita, con el tiempo, consolidar mejores condiciones de vida para todos los trabajadores”, afirmó Bahamón, resaltando que este enfoque debe ser el eje de las políticas públicas que acompañen al sector productivo en Colombia.
Medidas para respaldar al campo colombiano
El gerente general también hizo un llamado al Gobierno Nacional para que implemente medidas contracíclicas dirigidas a respaldar a las familias cafeteras, entre las cuales propuso:
- Facilitar el acceso oportuno a fertilizantes para los productores.
- Superar rezagos estructurales que afectan la competitividad del campo, como la construcción y el mejoramiento de vías terciarias.
- Activar mecanismos de protección del ingreso de los caficultores a través del Fondo de Estabilización de Precios del Café (FEPC).
Estas iniciativas, indicó Bahamón, son claves para avanzar en la productividad y competitividad del sector agrícola frente a las exigencias de una economía global cada vez más desafiante.
Productividad como motor de desarrollo
La Federación ha insistido en que concentrarse en la productividad es fundamental no solo para enfrentar los efectos inmediatos que puedan surgir de decisiones como el ajuste del salario mínimo, sino también para posicionar a Colombia en un camino de desarrollo económico sostenible. El café colombiano, uno de los principales productos de exportación del país, depende de una economía rural robusta y competitiva para mantener su relevancia internacional y garantizar ingresos estables a miles de familias productoras.
El llamado de Bahamón se suma a un debate más amplio sobre cómo equilibrar mejoras en los ingresos laborales con políticas que fortalezcan la competitividad, la inversión y la sostenibilidad de los sectores productivos más representativos de la economía colombiana.