La reciente escalada de tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos ha encendido las alarmas en los gremios empresariales y comerciales del país, que ven con creciente preocupación las consecuencias económicas y geopolíticas que podrían derivarse de una confrontación sin precedentes con uno de los principales aliados del país.
La Cámara Colombo Americana (AmCham Colombia) hizo un enérgico llamado al Gobierno del presidente Gustavo Petro para que maneje la relación con Estados Unidos con prudencia, respeto y apego a los canales institucionales. En un comunicado, la entidad señaló que el llamado a consultas del embajador estadounidense en Bogotá no puede ser tomado a la ligera. “Es una señal seria que exige reflexión y atención cuidadosa”, enfatizó AmCham.
El gremio instó a las autoridades colombianas a terminar los pronunciamientos incendiarios y a dejar de utilizar redes sociales como plataforma para asuntos de Estado. “La diplomacia no se ejerce por micrófono ni por teclado. Se construye con estrategia, serenidad y visión de largo plazo”, insistió María Claudia Lacouture, presidente de la entidad, quien además advirtió sobre el riesgo de sanciones económicas que afectarían gravemente el comercio, el empleo y las remesas.
Lacouture también alertó sobre la posible inclusión de Colombia en la lista de países “desertificados” por parte de EE. UU., lo cual implicaría restricciones en comercio y cooperación internacional. “Más de tres millones de empleos dependen del comercio con Estados Unidos. No se puede arriesgar por razones ideológicas”, advirtió.
Sobre las remesas, señaló que un posible impuesto del 1 % debatido en el Congreso estadounidense podría afectar hasta el 20 % del flujo total hacia Colombia, especialmente considerando que más de la mitad proviene de ese país.
Fenalco, por su parte, fue aún más contundente. En un comunicado firmado por su presidente, Jaime Alberto Cabal, la organización calificó la política exterior del actual gobierno como “improvisada, ideologizada y profundamente dañina para los intereses del país”. Criticó los errores de protocolo, las embajadas abiertas sin sustento técnico y los viajes internacionales sin resultados concretos. “Estamos ante una cancillería sin brújula y una diplomacia de micrófono”, sentenció Cabal.
Ambos gremios coincidieron en que, pese a las diferencias políticas, Colombia debe preservar la relación con su principal socio comercial con responsabilidad, institucionalidad y profesionalismo. “La alianza con Estados Unidos ha sido fundamental para el desarrollo económico, la inversión extranjera y la estabilidad regional. No se puede fracturar por decisiones improvisadas”, concluyó AmCham.