La quebrada La Castro, en el barrio Caicedo Las Estancias de Villa Hermosa, no parecía tan imponente aquel martes de enero. Pero bastaron unas horas de lluvia intensa para que el agua se llevara consigo todo lo que encontraba a su paso, arrastrando no solo ramas y basura común, sino también lavamanos, colchones, muebles de madera y equipos de sonido. Lo que para muchos es insólito, para la Alcaldía de Medellín es un recordatorio del daño que causan los residuos acumulados en los cauces.
Más de 32 metros cúbicos de desechos, el equivalente a dos volquetas llenas, fueron retirados por los equipos de Guardaquebradas y promotores ambientales, que trabajaron sin descanso para liberar el cauce y prevenir inundaciones aguas abajo. “Cada objeto que llega a la quebrada le quita capacidad al agua de fluir y puede provocar accidentes graves e inundaciones. La gestión del riesgo es responsabilidad de todos”, advirtió Marcela Ruiz, secretaria de Medio Ambiente.
La intervención también dejó al descubierto dos construcciones ilegales sobre el cauce, demolidas de inmediato por el riesgo que representaban. Mientras los trabajadores retiraban inodoros y muebles, los vecinos observaban sorprendidos, conscientes de que la ciudad necesita de su colaboración para mantener las quebradas limpias y seguras.
La Alcaldía hace un llamado urgente a la ciudadanía: no arrojar residuos en las quebradas y evitar acercarse a los cauces durante y después de las lluvias. La limpieza y la prevención no dependen solo del Distrito; la corresponsabilidad de todos es la única manera de proteger la vida, el entorno y el patrimonio de Medellín.