La desaparición de Diana Ospina, mantiene en vilo a su familia y a las autoridades desde la madrugada del domingo 22 de febrero de 2026, cuando fue vista por última vez tras salir de la discoteca Theatron, en el sector de Chapinero.
De acuerdo con las cámaras de seguridad del establecimiento, Diana salió a las 2:44 a. m. en compañía de una amiga. Minutos después, su acompañante tomó un vehículo particular en la carrera 13 con calle 59, mientras que Diana caminó hacia la calle 58 bis con carrera 10, donde abordó un taxi con destino a su vivienda en la localidad de Engativá.
Antes de subir al vehículo, la mujer tomó fotografías de la placa y las envió a un grupo de amigos como medida de precaución. También alcanzó a enviar un audio en el que aseguraba estar cerca de su casa. Sin embargo, según sus allegados, tanto la imagen como el mensaje de voz fueron posteriormente borrados, lo que ha generado aún más incertidumbre.
La preocupación aumentó cuando la familia revisó el computador personal de Diana y detectó movimientos bancarios inusuales en sus cuentas, por montos que oscilan entre los 5 y los 10 millones de pesos.
Además, denunciaron haber recibido llamadas extorsivas. En medio de la desesperación y con la esperanza de obtener información sobre su paradero, realizaron una transferencia de 2 millones y medio de pesos a quienes exigían dinero. Hasta el momento, no han recibido ninguna prueba de supervivencia ni datos concretos sobre su ubicación.
Las autoridades adelantan las investigaciones para establecer qué ocurrió después de que Diana abordó el taxi y rastrear tanto los movimientos financieros como las comunicaciones recibidas por la familia.
Mientras tanto, sus seres queridos claman por información y piden a cualquier persona que haya visto algo esa madrugada en Chapinero o en Engativá que se comunique con las autoridades. Cada minuto cuenta.