La gira intergaláctica de Petro en China

Por Eliana Úsuga

Mientras el mundo observa cómo China fortalece su influencia global con estrategias calculadas, Colombia tiene un presidente que viaja hasta Beijing para hablar de cosas serias: trenes interoceánicos, la inminente muerte del Canal de Panamá y un “gran cerebro planetario” que conecte Asia y América Latina. Sí, leyó bien “gran cerebro planetario”.

Pero no se preocupe si no entendió. No está solo. Ni CNN logró descifrar el mensaje. La periodista Gabriela Frías preguntó: “¿Alguien entendió de qué trenes habla el presidente colombiano?”

Petro, que no ha podido con las vías 4G ni 5G. Que tiene a La Mojana esperando obras desde que prometía cambiar el país “desde el territorio”. Que no pudo construir el metro de Bogotá, ahora quiere construir una conexión ferroviaria interoceánica. Todo muy coherente, como siempre.

Y mientras él se emociona hablando de descarbonizar la matriz energética de Estados Unidos, aquí en Colombia estamos a punto de quedarnos sin energía porque no le paga a las generadoras.

Lo preocupante no es solo el contenido delirante del discurso, sino el escenario en que lo dice. Mientras China avanza milimétricamente en su conquista geopolítica, nosotros ponemos al frente a un presidente que ni sabe comunicarse. Un visionario sin obras, un orador sin planes, un líder que sueña con trenes en un país donde no hay ni rieles.

Y el problema no es soñar, que sueñe lo que quiera, ojalá dormido, el problema es gobernar desde el delirio, mientras millones de colombianos están en el día a día con hambre, desempleo, vías rotas y promesas sin cumplir.

Que lo digan a los habitantes de La Mojana, que no necesitan un cerebro planetario, sino unas obras básicas que los saquen del agua. Y así seguimos: atrapados en el realismo mágico de un presidente que cree estar escribiendo la historia del futuro… cuando en realidad no ha terminado ni el prólogo de su gobierno.

Y esperemos que llegue y por lo menos sepa explicar las ventajas de ingresar a la ruta de la seda