La ley presupuestaria que redefine el mandato de Trump y la relación con Musk

La nueva ley presupuestaria conocida como “One Big Beautiful Bill” (o “Gran Hermosa Ley”) ha sacudido a Estados Unidos, marcando un punto clave en la presidencia de Donald Trump y evidenciando un quiebre sin precedentes con uno de sus más influyentes aliados: Elon Musk.

Aprobada en los últimos días de mayo por la Cámara de Representantes, esta ambiciosa legislación impulsada por la Casa Blanca contempla el mayor recorte de impuestos en la historia del país —estimado en 3,7 mil millones de dólares anuales— junto con un aumento sustancial en gasto militar y seguridad fronteriza. Para el presidente Trump, esta ley encarna la consolidación de su promesa de “Make America Great Again” y un paso decisivo para fortalecer la posición global de Estados Unidos.

No obstante, la ley encontró un fuerte detractor en Elon Musk. Tras finalizar su mandato como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), Musk calificó la ley como un “monstruo lleno de gastos innecesarios” y advirtió que “socava” los esfuerzos de su equipo por reducir el gasto público

Musk señala que a la ley original de Trump se le sumaron miles de páginas de pequeños aumentos en el gasto impulsados por legisladores republicanos, alejándose del espíritu de austeridad y eficiencia que él defendía. Además, lamentó que no se incluyeran reformas estructurales como la eliminación de subsidios al gas y el petróleo, medida que considera clave para equilibrar las cuentas y potenciar la energía limpia y la industria de vehículos eléctricos.

Frente a estas críticas, el presidente Trump fue claro: “En un mundo en guerra, la seguridad nacional no puede esperar”. Así, justificó el ambicioso aumento en defensa y el refuerzo de la frontera sur, que incluye la finalización del muro y la ejecución de deportaciones masivas, piedra angular de su campaña para corregir lo que considera el “desastre migratorio” heredado del expresidente Biden.

La Oficina Presupuestaria del Congreso estima que la ley permitirá un alivio fiscal histórico para la clase media, trabajadores y pequeñas empresas, duplicando el impacto de la reforma impositiva de Trump en 2017. También elimina impuestos sobre propinas y horas extra, y ofrece deducciones para la compra de vehículos fabricados íntegramente en EE.UU.

Sin embargo, la combinación de recortes impositivos y expansión militar eleva el déficit fiscal, algo que Musk considera una “oportunidad desperdiciada” para lograr el primer presupuesto sin déficit en más de 30 años. Trump, por su parte, ha señalado que la prioridad es “proteger a los estadounidenses hoy” y que el equilibrio fiscal deberá esperar.

El proyecto de ley se encuentra ahora en el Senado, donde Trump busca su aprobación antes del 4 de julio para firmarlo en el Día de la Independencia. El gobierno republicano cierra filas con el presidente, decidido a concretar esta victoria legislativa que refuerza su mandato en un contexto global incierto.