La Cuadrilla Rosa llegó a Cali para romper estereotipos en el mundo de la construcción

Bajo el techo de uno de los talleres distritales de la Secretaría de Infraestructura, más de 20 mujeres se alistan cada mañana con casco, guantes y botas de trabajo para aprender lo que antes era considerado un trabajo solo para hombres.

La historia comienza con una idea del alcalde Alejandro Eder y su equipo de infraestructura: abrir espacio real para que las mujeres participen en la recuperación de la malla vial, en zonas donde por años solo hubo barro, polvo y olvido. Así nació la Cuadrilla Rosa, una brigada femenina que rompe con el imaginario de que la obra civil es solo cosa de hombres.

“Las mujeres han demostrado que son capaces de todo. No solo hacen parte del equipo, lo lideran con dedicación, técnica y compromiso”, dice Luz Adriana Vásquez Trujillo, secretaria de Infraestructura. Y basta ver a Shirley Mena, una de las integrantes, para comprobarlo: “Aquí nos dieron la oportunidad de aprender, de trabajar y de demostrar que también podemos transformar nuestros barrios”, afirma con orgullo mientras acomoda una línea de adoquines recién puestos.

Las primeras capacitaciones ya avanzan a buen ritmo. En los talleres del Distrito, las mujeres aprendieron desde cómo preparar el terreno hasta la forma correcta de colocar, alinear y sellar los adoquines. El objetivo es claro: que pronto lideren la instalación en barrios como Marroquín II, donde ya se han transformado más de diez calles con material reciclado proveniente de residuos de construcción. Una fórmula que suma sostenibilidad ambiental y dignidad urbana.

“Queremos que estas mujeres no solo sepan pegar adoquines. Queremos verlas manejando maquinaria, recuperando puentes, liderando frentes de obra”, dice Diego Carabalí, ingeniero del proyecto, mientras observa cómo las futuras maestras de obra siguen las indicaciones con disciplina y orgullo.

Y es que este no es un ejercicio aislado. Hace parte de una visión más amplia: la de una Cali que se reconstruye desde abajo, con manos firmes y con equidad. La de una ciudad que entiende que construir también es incluir. “Esto también hace parte de la estrategia del alcalde para vincular a más mujeres en la recuperación de Cali”, agrega Carabalí.

Durante años, oficios como la construcción y la intervención de vías han estado dominados casi exclusivamente por hombres. Se decía —como si fuera ley— que levantar adoquines, manejar maquinaria pesada o intervenir una calle eran tareas “muy duras” para las mujeres. Pero hoy, la realidad en Cali demuestra todo lo contrario.

La ‘Cuadrilla Rosa’ es una respuesta clara y contundente a esos estereotipos que limitan y excluyen. Estas mujeres no solo están aprendiendo a instalar adoquines: están reconstruyendo sus barrios, transformando su futuro y rompiendo con siglos de imaginarios machistas que pretendían dejarlas fuera del desarrollo de la ciudad.

Pegar un adoquín no es una cuestión de fuerza, es de técnica, disciplina, dedicación y compromiso. Y eso lo tienen, de sobra, estas mujeres. Quien aún piense que solo los hombres pueden hacerlo, es porque no ha visto lo que significa una mujer determinada con las herramientas en la mano y los pies firmes sobre el territorio que está ayudando a transformar. Cada adoquín que estas mujeres colocan hay una historia de superación, de mujeres que rompen el molde y construyen futuro. Mujeres que alguna vez escucharon que ese trabajo “no era para ellas” y hoy están probando lo contrario, con resultados a la vista.