María Fernanda Cabal llega con ventaja consolidada a la definición del Centro Democrático

A pocos días de que el Centro Democrático anuncie quién será su candidata presidencial para 2026, los distintos análisis de desempeño político —desde estudios de conversación digital hasta encuestas nacionales e internacionales como AtlasIntel— coinciden en un mismo punto: María Fernanda Cabal llega al 15 de diciembre con una ventaja clara, construida no solo en cifras, sino en trayectoria y presencia sostenida en la opinión pública.

Los datos de Double Check muestran que Cabal se mantiene como una de las figuras con mayor alcance en la conversación política nacional y aparece de tercera entre los posibles aspirantes, aun sin haber oficializado su candidatura. Mientras otros precandidatos han invertido en campañas costosas sin lograr un crecimiento significativo, Cabal se ha fortalecido de manera orgánica, impulsada por una marca personal sólida y un protagonismo constante en los momentos clave del país.

Pero la tendencia no viene de esta semana ni de la encuesta interna que está por definirse. Su liderazgo, resaltan los analistas, es un fenómeno que se ha construido durante años. Lo que hoy muestran las métricas ya era visible en el debate nacional: cada vez que su nombre aparece, la conversación se mueve. Sus intervenciones generan reacción, debate y emociones claras, tanto entre quienes la apoyan como entre quienes la critican.

Las cifras de engagement digital lo reflejan:

  • 440.000 menciones a finales de julio,
  • 670.000 menciones a mediados de septiembre,
  • 661.000 menciones a inicios de octubre.

Se trata de un volumen que ningún otro precandidato del partido ha alcanzado y que confirma que Cabal sostiene por sí misma buena parte del debate político en redes, sin necesidad de grandes inversiones publicitarias.

En el Centro Democrático, este posicionamiento se interpreta como el signo de un liderazgo natural. Con el uribismo en un momento de redefinición, Cabal aparece como la figura que preserva la esencia del proyecto político del expresidente Álvaro Uribe, pero que también proyecta una nueva etapa: firme en sus posturas, directa en su estilo y con capacidad de influir en la agenda sin depender de menciones de otros líderes.

Su alcance también se refleja en mediciones externas. El más reciente estudio AtlasIntel & Bloomberg – Latam Pulse, realizado entre el 22 y el 27 de noviembre, la ubicó entre las seis figuras con imagen positiva más alta del país. Para alguien que aún no es candidata oficial, este resultado representa un salto significativo: por primera vez, una precandidata del uribismo se posiciona en el mismo nivel de reconocimiento nacional que líderes consolidados y mandatarios de alta visibilidad.

El informe también destaca su crecimiento entre los jóvenes, un segmento que será decisivo en las elecciones de 2026 y que suele desconfiar de los partidos tradicionales. Frente a ellos, Cabal aparece como una figura disruptiva y directa, capaz de conectar sin discursos elaborados ni cálculos evidentes.

Aunque la encuesta interna del Centro Democrático definirá oficialmente el nombre de la candidata el próximo 15 de diciembre, dentro y fuera del partido ya existe la percepción de que Cabal llega con la delantera. No solo por las cifras, sino porque los datos confirman una tendencia previa: su liderazgo no nació en esta contienda, sino que viene avanzando hace años.