La ausencia de Aída Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda, en el debate organizado por Canal 1 y Portafolio sigue dejando serias dudas sobre su preparación para ejercer el cargo de vicepresidente de Colombia.
Mientras José Manuel Restrepo, fórmula vicepresidencial de Abelardo de la Espriella, acudió al encuentro con la expectativa de debatir sobre economía, seguridad, empleo y los principales desafíos del país, la silla destinada a Quilcué permaneció vacía. La ausencia generó cuestionamientos ya que esperaban conocer y contrastar las propuestas de ambas campañas de cara a la segunda vuelta presidencial.
Quilcué respondió a través de sus redes sociales asegurando que no estaba interesada en participar en lo que calificó como un “juego sucio y racista”. Además, acusó a Restrepo de actuar desde una supuesta posición de superioridad y afirmó que prefiere debatir directamente con las comunidades y los ciudadanos en las regiones del país.
El exministro de Hacienda respondió también a través de redes sociales y rechazó las acusaciones de racismo. “Nunca he cuestionado su origen, su identidad ni las comunidades que representa. He cuestionado sus ideas y sus posiciones públicas, que es precisamente lo que ión debe centrarse en temas como seguridad, empleo, educación y oportunidades.
La ausencia de propuestas concretas en algunas de sus intervenciones y los cuestionamientos sobre su formación académica han puesto a Aída Quilcué en el centro del debate político. La candidata vicepresidencial de Iván Cepeda ha reconocido que estudió hasta octavo de bachillerato, un hecho que sus críticos señalan como una limitación para enfrentar debates sobre temas complejos de gobierno y política pública.
Sin embargo, la explicación no despeja la principal pregunta que dejó el episodio: ¿por qué no asistir a un escenario diseñado precisamente para exponer ideas y permitir que los electores comparen propuestas? Desde distintos sectores se ha insistido en que los debates son una herramienta fundamental de la democracia y que quienes aspiran a gobernar el país deben estar dispuestos a defender públicamente sus planteamientos frente a sus contradictores.
Por su parte, Restrepo mantuvo el tono cordial y reiteró su invitación. “Mi invitación sigue siendo la misma: debatamos argumentos, contrastemos visiones de país y permitamos que sean los colombianos quienes decidan”, señaló el exministro. Lo ocurrido con Quilcué alimenta las críticas de quienes consideran que la campaña de Iván Cepeda ha mostrado resistencia a participar en escenarios donde sus propuestas pueden ser sometidas al escrutinio directo de sus opositores y de la opinión pública.
A pocos días de la elección definitiva, la ausencia de la candidata vicepresidencial dejó más preguntas que respuestas y abrió un nuevo frente de discusión sobre la importancia de los debates en una democracia que exige transparencia, argumentos y disposición para defender las ideas ante los ciudadanos.