Muere Brigitte Bardot a los 91 años, ícono del cine francés y figura clave del siglo XX

La actriz Brigitte Bardot, una de las grandes leyendas del cine europeo y símbolo cultural del siglo XX, falleció este domingo a los 91 años, según informó la BBC. Su muerte marca el cierre de una era en la historia del cine y de la cultura popular internacional.

Bardot fue una figura disruptiva que transformó la representación femenina en la pantalla grande durante la posguerra. Su imagen encarnó una nueva narrativa de libertad, sensualidad y provocación que rompió con los modelos tradicionales de la época, convirtiéndola en un fenómeno global y en uno de los rostros más reconocibles del cine francés.

A lo largo de su carrera participó en cerca de cincuenta películas. Su salto a la fama internacional llegó con Y Dios creó a la mujer (1956), una producción que la catapultó como estrella mundial y redefinió los códigos de la sensualidad en el cine. Años más tarde, su participación en El desprecio (1963), dirigida por Jean-Luc Godard, consolidó su estatus como musa del cine moderno y del movimiento de la Nouvelle Vague.

Pese al éxito, Bardot mantuvo una relación conflictiva con la fama. La actriz expresó en varias ocasiones su inconformidad con la forma en que la industria cinematográfica la redujo a un símbolo sexual, situación que frustró su deseo de ser reconocida por una mayor profundidad interpretativa. Esta tensión la llevó a retirarse del cine de manera definitiva a una edad temprana, cuando aún se encontraba en la cima de su popularidad.

Tras abandonar la actuación, Bardot dedicó su vida al activismo en defensa de los derechos de los animales, causa que se convirtió en el eje central de su legado fuera de la pantalla. Fundó organizaciones, lideró campañas internacionales y se consolidó como una de las voces más influyentes del animalismo en Europa.

No obstante, su figura pública también estuvo marcada por la controversia. A lo largo de los años enfrentó sanciones judiciales por declaraciones consideradas de incitación al odio, mantuvo posturas críticas frente al feminismo y la inmigración, y expresó su apoyo a sectores de la extrema derecha francesa, lo que generó un fuerte debate en torno a su legado.

Con su fallecimiento, Brigitte Bardot deja una huella imborrable en la historia del cine y de la cultura contemporánea: una figura tan influyente como compleja, admirada por su impacto artístico y discutida por sus posiciones públicas, pero indiscutiblemente central en la memoria cultural del siglo XX.