La senadora y precandidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, lanzó duras críticas contra la política de paz total del presidente Gustavo Petro y puso en duda la votación obtenida por el Pacto Histórico en territorios con alta presencia de grupos armados, al advertir que parte de ese respaldo electoral se habría dado en medio de intimidaciones.
Durante una visita a Valledupar, Valencia aseguró que la estrategia de seguridad del actual Gobierno ha terminado favoreciendo la expansión de estructuras ilegales en distintas regiones del país. Según sostuvo, las mesas de negociación abiertas por la administración Petro han sido aprovechadas por esos grupos para ganar control territorial y fortalecer su influencia.
La dirigente opositora afirmó que, con base en cifras que atribuyó a la Misión de Observación Electoral (MOE), el 52% de la votación del Pacto Histórico provino de territorios identificados como “zonas rojas” o de alto riesgo electoral. A partir de ese dato, Valencia cuestionó la legitimidad política de esos resultados y advirtió sobre posibles presiones de actores armados sobre la población civil.
“Están volviendo a usar la combinación de formas de lucha, ganando elecciones a punta de amenazas contra los compatriotas”, afirmó la senadora, en una de las declaraciones más fuertes de su intervención pública. En el mismo pronunciamiento, también sostuvo que el Gobierno “ha dejado que los grupos ilegales utilicen las famosas mesas de negociación para tomarse este país”.
Valencia fue más allá y responsabilizó al Ejecutivo de haber permitido condiciones que, en su criterio, facilitaron el fortalecimiento de economías ilícitas y la movilidad de actores criminales. “Los grupos ilegales nos están ganando porque están llenos de plata”, aseguró, al tiempo que criticó lo que describió como permisividad frente a la siembra de coca y el tránsito de estructuras armadas en zonas estratégicas.
En medio de ese diagnóstico, la precandidata expuso parte de su propuesta de seguridad y lucha antidrogas. Señaló que, de llegar a la Presidencia, impulsaría una política “clara y dura” con medidas como la captura de extorsionistas, la recolección de drogas en las calles y la militarización de corredores viales estratégicos, especialmente en regiones golpeadas por el crimen organizado.
La intervención de Valencia también tuvo un componente electoral. En su recorrido por el Caribe, la senadora insistió en presentarse como una alternativa de unidad nacional frente a la polarización y aseguró que trabajaría por todos los colombianos sin distinción política. Además, reivindicó el simbolismo de su aspiración presidencial al afirmar que Colombia podría ser gobernada por una mujer por primera vez en su historia.
Sus declaraciones vuelven a poner en el centro del debate la paz total, una de las banderas más visibles del Gobierno Petro y, al mismo tiempo, uno de los frentes más cuestionados por la oposición. En este caso, la crítica no solo se concentró en los resultados de seguridad de esa política, sino también en su eventual impacto sobre la dinámica electoral en regiones donde persisten amenazas, coacción armada y débil presencia institucional.