Producción de café cayó 34% en enero y prende alertas en el inicio de 2026

La caficultura colombiana comenzó 2026 con un fuerte golpe productivo. Según el más reciente informe de la Federación Nacional de Cafeteros, la producción de café en enero se desplomó 34 %, un resultado muy por debajo de las expectativas y que confirma un arranque de año complejo para uno de los sectores más emblemáticos del país.

El balance, presentado por el presidente del gremio, Germán Bahamón, señala que la caída es consecuencia de una combinación de factores que vienen presionando la actividad cafetera desde finales de 2025. “El clima, la tasa de cambio y la volatilidad de los precios internacionales continúan ejerciendo presión sobre la caficultura colombiana”, explicó.

El impacto no se limita al corto plazo. En los últimos 12 meses, la producción nacional alcanzó 13,2 millones de sacos de 60 kilos, lo que representa una contracción del 8 % frente al período anterior. Para la Federación, este resultado refleja los efectos acumulados del clima, que han afectado la formación de la cosecha y la capacidad de recuperación de los cafetales.

Pese al panorama productivo adverso, el gremio insiste en la necesidad de fortalecer la estrategia comercial del país. “Esta coyuntura reafirma nuestra determinación de orientar el Café de Colombia hacia mercados que reconozcan plenamente su calidad y su valor agregado”, señaló Bahamón.

El contraste es marcado frente a lo ocurrido en 2025, un año que cerró con resultados históricos en comercio exterior. Impulsado por precios internacionales altos y una sólida demanda global por café suave, Colombia logró uno de sus mejores desempeños recientes en exportaciones cafeteras.

En los últimos doce meses, el país exportó 12,89 millones de sacos, con un crecimiento del 15 % en los envíos realizados directamente por la institucionalidad cafetera, consolidando al café como una fuente clave de divisas. Sin embargo, hacia el cierre del año comenzaron a aparecer señales de desaceleración: en lo corrido del año cafetero, iniciado en octubre, las exportaciones suman 4,2 millones de sacos, con una caída del 10 %, asociada a la menor disponibilidad de grano.

En medio de la incertidumbre externa, el consumo interno se ha convertido en un punto de apoyo para el sector. En enero, la demanda de café en Colombia creció 4,2 %, una señal de mayor valoración del producto por parte de los consumidores nacionales y del avance de cafés de mejor calidad en el mercado local.

Ante la volatilidad que marca el inicio de 2026, la Federación reiteró el llamado a proteger el ingreso de las familias cafeteras. “El Fondo de Estabilización de Precios del Café es una herramienta fundamental para mitigar los efectos de la volatilidad internacional”, enfatizó Bahamón.

Así, la caficultura colombiana enfrenta un año desafiante, con menores cosechas en el corto plazo, pero respaldada por la fortaleza exportadora construida en 2025 y por la capacidad de adaptación que históricamente ha caracterizado al sector frente a escenarios adversos.