La producción de petróleo en Colombia volvió a registrar números en rojo en 2025 y confirmó una tendencia a la baja que se arrastra desde 2015. De acuerdo con cifras divulgadas por el analista energético Sergio Cabrales, el promedio anual pasó de 772,67 mil barriles por día (kbpd) en 2024 a 746,50 kbpd en 2025, lo que representa una caída de 26,17 kbpd, equivalente a una contracción del 3,39 %.
Según Cabrales, el comportamiento no obedece a un evento coyuntural, sino a un proceso estructural asociado al envejecimiento de los campos. “Esta variación equivale a una contracción del 3,39 %, lo que confirma una tendencia descendente de la producción promedio nacional desde 2015”, explicó.
El analista advirtió que la mayoría de los yacimientos del país se encuentran en etapas maduras de explotación, lo que acelera la declinación natural y obliga a mayores esfuerzos técnicos y financieros para sostener los niveles actuales. En ese contexto, se requieren inversiones adicionales en perforación y tecnologías de recobro mejorado para contrarrestar la caída.
El impacto trasciende el plano operativo. Cabrales señaló que la menor producción afecta directamente las regalías, los ingresos fiscales y la balanza comercial, en un sector que aporta entre el 2 % y el 5 % del Producto Interno Bruto (PIB). La reducción del volumen extraído limita la base de cálculo de regalías para departamentos y municipios productores, lo que podría traducirse en menos recursos para proyectos regionales.
Al mismo tiempo, una menor oferta exportable reduce el ingreso de divisas y aumenta la exposición del país a la volatilidad de los precios internacionales del crudo, en un entorno global marcado por incertidumbre energética y presiones sobre los costos operativos.
Los datos mensuales refuerzan la dificultad de revertir la tendencia. Durante el primer semestre de 2025 se registraron descensos particularmente marcados, con niveles inferiores a los de 2024 en la mayoría de los meses, lo que evidencia que la caída no fue episódica sino sostenida.
Para el analista, el escenario obliga a revisar las estrategias de inversión y desarrollo de nuevos pozos si se busca estabilizar la producción en el mediano plazo. Sin medidas estructurales, la declinación natural de los campos continuará presionando la sostenibilidad de uno de los sectores clave de la economía colombiana.