Con una inversión superior a los $65.000 millones entre 2024 y 2025, el programa Unidos por el Agua, liderado por la Alcaldía de Medellín y EPM, ha garantizado acceso a servicios de acueducto y alcantarillado a 10.063 hogares de estratos 1, 2 y 3, impactando directamente a más de 26.600 ciudadanos en zonas urbanas y rurales.
La estrategia, una de las banderas sociales del alcalde Federico Gutiérrez, busca cerrar brechas históricas en el acceso al agua potable y dignificar la vida de familias que por años no contaron con servicios públicos formales. Según la administración distrital, cada conexión representa no solo un avance en infraestructura, sino un cambio en la salud y el bienestar de las comunidades.
“Tener agua potable previene enfermedades, reduce gastos en salud y mejora las condiciones de habitabilidad. Unidos por el Agua es mucho más que un programa de infraestructura: es la certeza de que cada familia puede abrir la llave y tener agua segura. Esta iniciativa transforma vidas y demuestra que Medellín está unida por lo esencial”, destacó Manuela García, subsecretaria de Servicios Públicos.
Las comunidades beneficiadas han dejado atrás redes improvisadas o soluciones temporales para acceder a agua y saneamiento. Ahora cuentan con un servicio continuo y confiable que garantiza estabilidad en la vida diaria y la posibilidad de proyectar un futuro con mayor confianza y oportunidades.
Además de las conexiones domiciliarias, la estrategia tiene un impacto social directo: mejora la salud pública, fortalece la equidad territorial y promueve el desarrollo comunitario.
La administración proyecta que al finalizar este año el programa ampliará su cobertura para llegar a 50.000 viviendas con servicios de agua y saneamiento de calidad, consolidándose como una de las apuestas más importantes del actual cuatrienio.
“Unidos por el Agua simboliza compromiso, cercanía y la convicción de que el derecho al agua es la base de un mejor mañana”, enfatizó la subsecretaria García.
Con esta inversión, Medellín avanza en la construcción de una ciudad más saludable, equitativa y con mejores oportunidades, ratificando el agua potable como un derecho esencial y un motor de transformación social.