Once animales silvestres fueron reubicados en el Parque de la Conservación de Medellín luego de no poder regresar a su hábitat natural por las secuelas del tráfico ilegal.
La intervención fue liderada por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, que explicó que se trata de especies como mono araña, tití cabeciblanco, mono cachudo, tití panameño y guacamayas, que perdieron habilidades esenciales para sobrevivir en libertad.
Según la entidad, muchos de estos animales fueron extraídos desde crías, sometidos a procesos de domesticación o mantenidos en condiciones inadecuadas, lo que les impide alimentarse por sí solos o reconocer depredadores, haciendo inviable su liberación.
En lugar de ser devueltos a su entorno, son trasladados a espacios especializados donde reciben atención veterinaria, alimentación adecuada y seguimiento permanente, garantizando su bienestar y una segunda oportunidad de vida.