Ser mamá, enfrentar la depresión y salir adelante: una historia de resiliencia en el Día contra la Depresión

En medio del verde intenso de los cultivos de banano, en la Zona Bananera, a las afueras de Santa Marta, nació la historia de Cindy Paola Navarro Palencia, una mujer que hoy se convierte en símbolo de esfuerzo, resiliencia y esperanza. Entre la crianza, el trabajo y los desafíos emocionales, Cindy está a punto de cumplir el sueño que durante años creyó imposible: graduarse como profesional.

Desde muy joven, Cindy tuvo claro su anhelo: estudiar y construir un mejor futuro. Sin embargo, la distancia, la falta de recursos y las limitadas oportunidades en su territorio hicieron que ese sueño se viera cada vez más lejano. Aunque intentó estudiar en la Universidad del Magdalena, los constantes desplazamientos hasta Santa Marta y los gastos que implicaba el proceso terminaron por obligarla a desistir.

“Durante mucho tiempo pensé que mi sueño se iba a quedar solo en el corazón”, cuenta.

La vida continuó. Cindy se casó, formó su hogar y tuvo a sus hijos. Pero esa meta seguía latente en su interior: ser profesional.

Fue entonces cuando apareció una nueva posibilidad gracias a una iniciativa de la Gobernación del Magdalena, a través del programa Becas del Cambio. Cindy se inscribió sin muchas expectativas, pero con la fe intacta. La noticia de su selección marcó un antes y un después: estudiaría en la IU Digital de Antioquia.

Cuando recibió la confirmación, lloró de alegría. Su hijo menor apenas tenía nueve meses y muchas personas a su alrededor la desmotivaban, asegurando que estudiar significaría abandonar sus responsabilidades como madre. Pero Cindy decidió creer en sí misma y apostarle al futuro. Organizó sus tiempos y comenzó su formación.

Hoy, Cindy cursa octavo semestre de Trabajo Social y reconoce que su paso por la universidad no solo fortaleció su camino profesional, sino también su crecimiento personal.

Ella misma se describe como una persona impulsiva, que muchas veces reaccionaba sin pensar. Sin embargo, durante la carrera encontró docentes que marcaron su vida, como el profesor Nelson, recordado por dejar en cada clase una frase para reflexionar y mirar hacia adentro.

“Aprendí a ser más consciente, más calmada y más fuerte”, afirma.

Gracias a la modalidad digital, Cindy pudo lograr algo invaluable: estudiar sin alejarse de su familia ni de su territorio. En casa, sus hijos conocen sus horarios, respetan sus clases y la acompañan con orgullo en el proceso.

“Mi mamá va para clase”, dicen emocionados.

Su historia se convirtió también en un ejemplo para ellos: crecieron viendo cómo su madre se esfuerza, aprende y persevera.

La educación de Cindy no se quedó en actividades académicas o entregas de trabajos. Al contrario, cada conocimiento la llevó a ver su entorno con nuevos ojos. Tanto así, que su proyecto en un Semillero de Investigación nació desde su propia comunidad, pensando en las necesidades de su gente.

Cindy no estudia solo para ella: estudia para contribuir y generar cambios desde adentro.

El camino, sin embargo, no fue fácil. En medio de la universidad, el trabajo y la crianza, Cindy atravesó un proceso profundo de ansiedad y depresión, con momentos de cansancio extremo y ganas de rendirse.

Pero no estuvo sola: encontró apoyo constante en la institución, en los servicios de salud mental, docentes y compañeras. Así aprendió una lección fundamental: cuidar la salud mental también es parte del proceso de avanzar.

“Pedir ayuda, hablar a tiempo, te permite sanar”, asegura.

Hoy Cindy habla desde la calma. Entiende que detenerse, respirar y cuidarse es tan importante como avanzar. Su historia demuestra que los sueños no tienen fecha de vencimiento, y que cuando la educación es cercana, humana y accesible, puede transformar vidas.

Desde la Zona Bananera, entre cultivos y esperanzas, Cindy Paola Navarro Palencia está a punto de graduarse. Y con ella, también se gradúa esa niña que un día creyó que no podría, la madre que no se rindió y la mujer que decidió creer en su fuerza para cambiar su destino.