La playa de Copacabana, en Río de Janeiro, vivió una noche histórica. Shakira reunió a dos millones de personas en el concierto más multitudinario de su carrera y el mayor logrado por un artista latino, según cifras oficiales.
La artista, de 49 años, apareció en escena con más de una hora de retraso, tras un espectáculo de drones que dibujó una loba aullando en el cielo con luna llena. Lejos de generar molestia, el público respondió con euforia. “No puedo creer que estoy aquí con ustedes… llegué a este país a los 18 años soñando con cantarles, y ahora mira esto”, dijo visiblemente emocionada.
El show no solo fue masivo, también cargado de simbolismo. En el escenario la acompañaron figuras brasileñas de peso como Anitta, Caetano Veloso, Maria Bethânia e Ivete Sangalo, consolidando una noche de integración cultural que desató la ovación del público.
El impacto fue más allá de lo musical. La alcaldía de Río estimó que el evento generó una inyección de 160 millones de dólares a la economía local, multiplicando por 40 la inversión realizada, financiada con recursos públicos y patrocinios privados.
El concierto hace parte del proyecto “Todo mundo no Rio”, una estrategia para extender la temporada turística y posicionar la ciudad como epicentro de grandes eventos globales. La iniciativa ya había logrado hitos con Madonna en 2024 (1,6 millones de asistentes) y Lady Gaga en 2025, quien ostenta el récord con 2,1 millones.