Tres líneas de investigación rodean el accidente del avión de Satena que cobró 15 vidas en Norte de Santander

El accidente aéreo ocurrido en zona rural de Norte de Santander mantiene en vilo a las autoridades aeronáuticas y a las comunidades campesinas que participaron en las complejas labores de búsqueda y rescate. El siniestro, que dejó 15 personas fallecidas y ningún sobreviviente, se registró el pasado 28 de enero en jurisdicción del municipio de La Playa de Belén.

La aeronave, un Beechcraft 1900 de la aerolínea Satena, cubría la ruta Cúcuta–Ocaña cuando desapareció de los radares a las 11:54 de la mañana. Su arribo al aeropuerto Aguas Claras estaba programado para las 12:10 p. m., pero nunca llegó a destino. Horas después, fue localizada en una zona montañosa de difícil acceso.

La primera y principal hipótesis que manejan las autoridades apunta a las condiciones meteorológicas adversas. Testimonios de habitantes del sector coinciden en que, en el momento del accidente, una densa niebla cubría la montaña, reduciendo drásticamente la visibilidad. Libardo Ascanio, campesino de la zona, aseguró que el avión intentó superar un filo montañoso en medio de la nubosidad, lo que habría provocado la pérdida de control de la aeronave.

Estos relatos concuerdan con los informes preliminares, que señalan que la fuerte nubosidad no solo habría afectado el vuelo, sino también las primeras fases de la búsqueda, retrasando la localización exacta del lugar del impacto.

Una segunda hipótesis, mencionada por algunos testigos, está relacionada con una posible falta de combustible, debido a que tras el choque no se registraron explosiones. No obstante, esta versión no cuenta, por ahora, con respaldo oficial y es considerada secundaria dentro de la investigación.

La tercera línea de análisis se centra en eventuales fallas técnicas o errores humanos, hipótesis que tampoco han sido descartadas. El avión, fabricado en 1995, acumulaba cerca de 32.000 horas de vuelo y contaba con permisos operativos vigentes, según informó la Aeronáutica Civil. Sus motores registraban entre 28.000 y 31.000 horas de uso.

Por su parte, los habitantes del sector descartan cualquier relación con un atentado armado. Campesinos que llegaron rápidamente al sitio del impacto aseguraron no haber escuchado detonaciones ni disparos, lo que aleja la posibilidad de un ataque por parte de grupos ilegales.

Las tareas de recuperación de los cuerpos se vieron seriamente afectadas por el clima y la topografía del lugar. Equipos de rescate, con apoyo de pobladores de la vereda Curasica, lograron evacuar solo seis cuerpos antes del anochecer, mientras que los demás permanecían en una zona escarpada de la montaña.

Las investigaciones continúan abiertas para esclarecer con exactitud las causas del accidente que enluta a Norte de Santander y al sector aéreo del país.