El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este 1 de mayo que su país podría “tomar el control” de Cuba “casi de inmediato”, durante un discurso en el Forum Club de Palm Beach, Florida, en el que combinó advertencias políticas con declaraciones de tono provocador.
Durante su intervención, y mientras saludaba a los asistentes —entre ellos el exdiputado Dan Mica—, Trump afirmó que Estados Unidos podría “tomar el control” de la isla “casi de inmediato”. En tono aparentemente irónico, describió un escenario en el que un portaaviones estadounidense, “tal vez el USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo”, se aproximaría a unos 90 metros de la costa cubana, provocando una rendición inmediata.
“Lo haremos llegar, detenerse a unos 90 metros de la costa y dirán: ‘Muchas gracias, nos rendimos’”, expresó el mandatario, en un comentario que fue interpretado por muchos como una exageración o broma, aunque en el contexto de tensiones políticas recientes.
Las declaraciones se producen poco después de que el gobierno estadounidense ordenara nuevas sanciones contra Cuba, con el objetivo de presionar económicamente al gobierno de la isla. En respuesta, autoridades cubanas convocaron ese mismo 1 de mayo a una manifestación para “defender la patria” y denunciar lo que califican como amenazas de agresión por parte de Washington.
La administración Trump ha reiterado que Cuba continúa representando una “amenaza extraordinaria” para la seguridad nacional de Estados Unidos, una calificación que ha sido utilizada en años recientes para justificar medidas restrictivas.
Analistas consideran que, más allá del tono del discurso, las palabras del presidente reflejan la persistente tensión entre ambos países, marcada por décadas de diferencias políticas, sanciones económicas y episodios de confrontación diplomática.