Un nuevo choque político sacude el escenario nacional tras pronunciamiento del expresidente Álvaro Uribe Vélez contra el mandatario Gustavo Petro, en medio de acusaciones sobre supuestos contactos en Ecuador.
El líder del Centro Democrático rechazó de manera categórica los señalamientos hechos por el jefe de Estado, quien insinuó que Uribe habría sostenido reuniones con autoridades del país vecino. En respuesta, el exmandatario elevó el tono del debate y lanzó una propuesta poco común en la política nacional: que quien esté mintiendo abandone su cargo o su carrera pública.
“Si es falso lo que usted dice, debería renunciar a la Presidencia; si no, lo haré yo a la política”, fue el mensaje que marcó el inicio de esta nueva controversia.
Uribe explicó que sus recientes visitas a Ecuador tuvieron un carácter estrictamente académico. Según detalló, participó en actividades en Guayaquil y Cuenca, sin sostener encuentros con el gobierno del presidente Daniel Noboa.
El exmandatario insistió en que las acusaciones carecen de fundamento y buscan desviar la atención de temas sensibles que enfrenta el país.
Más allá del intercambio personal, el episodio revive el debate sobre la situación en la frontera. Uribe señaló al Gobierno de Petro de haber debilitado el control territorial, lo que ha permitido el fortalecimiento de estructuras criminales en esa zona.
De acuerdo con su postura, estos grupos ilegales no solo afectan la seguridad, sino que también podrían incidir en dinámicas electorales.
En medio de la polémica, el exmandatario planteó la posibilidad de acudir a un mecanismo externo que verifique la veracidad de las acusaciones. La idea sería conformar un jurado internacional que actúe como garante y defina quién tiene la razón en este enfrentamiento.
Este nuevo episodio refleja el alto nivel de confrontación política en el país, en un contexto preelectoral marcado por la polarización y los constantes choques entre Gobierno y oposición.