Valle de Aburrá impulsa Hecho Metropolitano de Economía Circular con ahorro proyectado de $220 billones al 2040

El Valle de Aburrá dio un paso decisivo hacia la transformación de su modelo de producción y consumo con la aprobación del Hecho Metropolitano de Economía Circular, una apuesta conjunta entre el sector público, la academia y las empresas que busca convertir a la región en referente de sostenibilidad para el año 2040.

La iniciativa fue avalada por los diez alcaldes del territorio en la Junta Metropolitana y plantea una hoja de ruta para articular a los nueve municipios y al Distrito de Medellín en acciones concretas que permitan una mejor gestión de los recursos, menos desperdicio y más oportunidades de desarrollo.

Según las proyecciones, esta política pública podría generar un ahorro potencial de 220 billones de pesos a 2040, además de reducir el consumo de energía en 188 gigavatios/hora y ahorrar 14 millones de metros cúbicos de agua.

La directora del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Paula Andrea Palacio Salazar, destacó que el objetivo es unir esfuerzos entre los diez municipios para avanzar hacia un cambio estructural. “Buscamos articular a los 10 municipios del Valle de Aburrá para adelantar acciones muy concretas hacia este cambio de modelo, involucrando a la ciudadanía y a los diferentes sectores”, señaló.

Para los mandatarios locales, esta apuesta representa una oportunidad para mejorar la sostenibilidad del territorio y la calidad de vida de los habitantes. El alcalde de Sabaneta, Alder Cruz, aseguró que el Hecho Metropolitano de Economía Circular permitirá una mejor gestión de los residuos sólidos y fortalecerá la construcción de territorios más sostenibles.

El proceso de formulación de esta iniciativa se desarrolló en articulación con la Fundación Socya y contó con un componente participativo que incluyó más de 20 mesas de trabajo. Además, desde 2024 se ha brindado acompañamiento a cerca de 250 empresas, a través de más de 440 asistencias técnicas enfocadas en eficiencia energética, uso responsable del agua, disminución de la huella de carbono, compras sostenibles y gestión de residuos.

A la par, se trabaja en una estrategia de comunicación que permita construir una narrativa común en torno a la economía circular, conectando a empresas, instituciones y ciudadanía mediante decisiones cotidianas que impacten positivamente el territorio.

El alcalde de Girardota, Kevin Bernal, advirtió sobre la necesidad urgente de cambiar la mirada frente al manejo de los residuos. “No podemos seguir pensando en relleno sanitario, ya tenemos que atender este reto, estábamos en mora de hacerlo y hoy ya avanzamos en la búsqueda de soluciones”, afirmó.

Entre los principales proyectos contemplados dentro del Hecho Metropolitano se encuentra la renovación de la plaza de mercado de Copacabana bajo principios de economía circular en su diseño, construcción y operación. Esta obra tendrá una inversión conjunta superior a los 23.000 millones de pesos y permitirá optimizar la gestión de residuos, agua y energía, al tiempo que fortalecerá la economía local.

En Caldas, se proyecta la implementación de una Planta de Residuos Orgánicos con capacidad para aprovechar hasta 52 toneladas diarias, con una inversión de 14.000 millones de pesos. La iniciativa reducirá la presión sobre el relleno sanitario y transformará los residuos en valor para el territorio. “Esto nos ayudará a pensar en alternativas de transformación de los residuos, especialmente de los orgánicos”, expresó el alcalde Jorge Mario Rendón.

Por otro lado, en articulación con el Distrito de Medellín, se construirá un Punto Limpio para Residuos de Construcción y Demolición, con capacidad para gestionar hasta 160 toneladas diarias de este tipo de materiales. El proyecto contará con una inversión de 7.560 millones de pesos y buscará mejorar el aprovechamiento de estos residuos en la ciudad.

Durante este año también se avanzará en la consolidación del Plan Metropolitano de Economía Circular, un instrumento estratégico que orientará la transición hacia un modelo de desarrollo circular, habilitando políticas, inversiones y proyectos que transformen de manera estructural la gestión de recursos en el Valle de Aburrá.

Con esta decisión, el Valle de Aburrá se perfila como una región decidida a replantear su futuro ambiental y económico, apostándole a una economía más eficiente, sostenible y alineada con los retos del cambio climático.